El EBITDA Ajustado alcanzó los US$1.124 millones, un 10% menos que en el trimestre anterior y 7% por debajo del mismo período de 2024. La baja respondió a la contracción del Brent, que afectó los precios de combustibles y refinados, y a la menor participación de la compañía en Aguada del Chañar, que desde abril opera con un 51% de participación. Sin embargo, excluyendo el impacto de los campos maduros, el EBITDA habría llegado a US$1.250 millones.
Inversiones enfocadas en Vaca Muerta
En el trimestre, YPF invirtió US$1.160 millones, un 5% menos que en el 1T25 y 3% menos interanual. Pese a este retroceso, la compañía mantuvo su foco en los proyectos no convencionales: el 71% del CAPEX se destinó al desarrollo de Vaca Muerta, en particular en bloques como La Calera y Lindero Atravesado, con mejoras en productividad y reducción del costo de extracción a US$12,3 por barril equivalente (-19% t/t).
YPF exportaciones Vaca Muerta Norte crudo shale oil.jpeg
Vaca Muerta puede consolidar el superávit energético del país en los próximos años.
Los ingresos netos sumaron US$4.641 millones, un leve aumento del 1% trimestral impulsado por mayor demanda estacional de gas y gasoil y por exportaciones de petróleo pesado Escalante, favorecidas por el mantenimiento programado en la refinería La Plata. También se destacaron mayores ventas de granos y harinas, beneficiadas por menores aranceles de exportación.
Presión en caja y deuda de YPF
El flujo de caja libre fue negativo en US$365 millones, principalmente por el impacto de los campos maduros, el pago de impuestos de filiales y los intereses de deuda. La deuda neta consolidada aumentó a US$8.833 millones, con un ratio de apalancamiento que pasó de 1,8x a 1,9x. La liquidez se redujo un 18% t/t, a US$1.011 millones.
Tras el cierre del trimestre, Moody’s elevó la calificación crediticia de YPF de Caa1 a B2 con perspectiva estable, respaldada por la mejora del riesgo soberano. La petrolera ratificó que mantendrá el desarrollo de infraestructura y producción en Vaca Muerta como eje central de su estrategia, buscando potenciar exportaciones y mejorar su eficiencia operativa, incluso en un escenario de volatilidad de precios internacionales.
El segundo trimestre del año de YPF estuvo marcado por una contracción del Brent y los precios internacionales del petróleo, así como por la estrategia de desinversión de campos maduros, lo que afectó negativamente el EBITDA Ajustado.
Sin embargo, la compañía logró compensar parcialmente estos impactos mediante la eficiencia en los costos de extracción, el aumento de las ventas estacionales de gas y una gestión activa de su cartera de activos, lo que llevó a una mejora en el resultado neto. A pesar de los desafíos, YPF mantuvo su enfoque en el desarrollo de Vaca Muerta y sus proyectos clave de infraestructura para exportación.