Los precios del petróleo han perdido cerca de dos tercios este año, ya que la pandemia del nuevo coronavirus ha hundido la demanda y Moscú y Riad se han enzarzado en una guerra por la cuota de mercado.
Trump había dicho con anterioridad que espera que los dos países alcancen un acuerdo para reducir la producción en hasta 15 millones de barriles por día (bpd). Ninguno de los dos países ha confirmado sus comentarios, pero Trump espera poder evitar la implantación de nuevos gravámenes.
"Recurriría a los aranceles si es necesario, pero no creo que tenga que hacerlo, porque ni Rusia ni Arabia Saudita se benefician de esto. El crudo y el gas son sus mayores fuentes de ingreso, así que obviamente es muy malo para ellos", señaló.
En los últimos años, Estados Unidos se ha convertido en el mayor productor petrolero mundial, haciendo competir a veces sus exportaciones con Rusia y miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Ante la caída de los precios del crudo, muchas firmas energéticas estadounidenses se enfrentan a quiebras y sus trabajadores corren riesgo de ser despedidos.
Aunque Trump destacó que los bajos precios del crudo son buenos para la golpeada industria de las aerolíneas y ayuda a los consumidores, reiteró su apoyo al sector petrolero. "Tenemos que salvar una gran industria", afirmó.
El Instituto Americano del Petróleo y otros intereses energéticos le han dicho a Trump que se oponen a los aranceles, por temor a que las medidas sumen costos a la importación de crudo y materiales para las refinerías.