Los pozos top de petróleo en Vaca Muerta
Encabeza el podio el VIS.Nq.BPO-2801(h), operado por Vista Energy en el bloque Bajo del Palo Oeste. Con una producción de 3.560 barriles por día, este pozo alcanzó un pico que superó los 5.000 bbl/d en sus mejores días. Su curva de declino, aunque presente, es amable: comenzó a ceder recién después de los 12 meses. En un negocio donde el tiempo vale tanto como el crudo, ese detalle no es menor.
Más al sur, en La Escalonada, TotalEnergies dejó su huella con el TAU.Nq.Lesc-11(h). Con 2.024 bbl/d, no lidera en volumen, pero sí en historia: fue el pozo con el mejor caudal de enganche jamás registrado en Vaca Muerta. En tres meses se estabilizó. Desde entonces, cumple su tarea con la constancia de un reloj suizo.
Cierra el trío el XOM.Nq.BdC-30(h), nacido bajo la bandera de ExxonMobil y ahora gestionado por Pluspetrol, tras la adquisición de activos en 2024. En Bajo del Choique, este pozo se afirmó rápido, casi con urgencia, como si supiera que no había tiempo que perder. Con 1.999 bbl/d, su desempeño inicial fue impecable, y su operación actual da muestras de una transición efectiva.
Del lado del gas: Sierra Chata se impone
Mientras tanto, en la otra ventana —la gasífera—, Sierra Chata se consolidó como un bloque donde los números cantan. Y lo hacen fuerte. Bajo el mando de Pampa Energía, tres pozos hermanos, nacidos casi en línea, dominan la escena:
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PAM.Nq.SCh-1013(h): 560,6 mil m³/día
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PAM.Nq.SCh-1014(h): 538,0 mil m³/día
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PAM.Nq.SCh-1015(h): 522,0 mil m³/día
Sierra Chata no improvisa. Su secreto —dicen los técnicos de la consultora GTOG Energy— está en la continuidad lateral, la presión efectiva, y una notable conectividad entre fracturas. Nada de magia: pura geología bien entendida y ejecución quirúrgica. La declinación es baja, el caudal estable, y la eficiencia, un modelo que ya empieza a inspirar a otros bloques.
Vaca Muerta habla. A veces susurra con lentitud en las planicies del gas; otras, ruge con fuerza desde los reservorios de petróleo. Pero siempre dice lo mismo: que aún queda mucho por explorar, por optimizar, por estudiar.
Y mientras las torres de perforación se recortan en el horizonte patagónico y los operadores ajustan parámetros en tiempo real, el subsuelo sigue siendo protagonista. Porque el futuro se sigue escribiendo con cada gota que emerge y cada metro cúbico que fluye.