Superado este riesgo, ahora la expectativa del mercado posa sus ojos en la reunión de la OPEP+ que tendrá lugar en Viena este domingo, donde se espera una dura disputa entre Arabia Saudita y Rusia.
Como explicó +e, Riad necesita un barril por arriba de los 80 dólares para financiar sus pautas presupuestarias, mientras que Moscú se muestra ahogada por las sanciones de Occidente y se niega a seguir bajando el bombeo de crudo.
De todos modos, el consenso del mercado es que la mayoría de las partes apoyan la visión de Rusia y, por lo tanto, lo más lógico sería una continuidad de las cuotas de producción. Sobre todo, después del fuerte recorte inesperado que se anunció en abril.
El dato que más preocupa a las potencias productoras de petróleo es el sorprendente comportamiento de la demanda de crudo china. A principios del 2023, la OPEP+ proyectaba un barril al alza fundamentalmente motivado por el fin de las políticas de confinamiento por el Covid en China y el consecuente impacto positivo en la economía.
Finalmente, este repunte económico que hubiera impulsado las importaciones de petróleo del gigante asiático estuvo lejos de manifestarse en el nivel esperado y, si no se observan cambios en el segundo semestre del año, es probable que la visión de Arabia Saudita gane mayores adeptos y se terminen imponiendo recortes al bombeo.