Más de 60.500 nuevos casos de COVID-19 se reportaron el jueves en Estados Unidos, marcando un récord diario. La cifra fue también la más alta para cualquier país desde que el virus surgió en China a fines del año pasado.
"Hay nuevas pérdidas de empleos en el horizonte debido a que varios estados volvieron a imponer restricciones de confinamiento. Estados Unidos aún está sumido en la pandemia y esto es una mala noticia para el panorama de la demanda de petróleo", dijo Stephen Brennock de la correduría de crudo PVM.
En Australia, el gobierno considerará el viernes reducir el número de ciudadanos a los que se les permita regresar al país desde el extranjero, después de que las autoridades ordenaron una nueva cuarentena en Melbourne, la segunda ciudad más grande del país.
La Agencia Internacional de Energía elevó un informe sobre sus estimaciones para la demanda de petróleo en 2020, pero advirtió que la propagación del COVID-19 representa un riesgo para el panorama.
Los inventarios de crudo de Estados Unidos subieron en casi 6 millones de barriles la semana pasada, después de que analistas habían proyectado una caída de la mitad de esa cifra.