Los futuros del petróleo West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos retrocedían 1,05 dólares, o un 1,6%, a 64,44 dólares por barril, luego de la pérdida de 1,2% del martes.
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El alza del Brent a 70 dólares fue impulsada por el optimismo sobre la reapertura de las economías de Estados Unidos y Europa, que están entre las mayores consumidoras de petróleo del mundo. Pero luego cayó por temor a una desaceleración de la demanda de combustible en Asia a medida que aumentan los casos de COVID-19 en India, Taiwán, Vietnam y Tailandia, lo que provocó una nueva ola de restricciones a los desplazamientos.
"Las operaciones de ayer demostraron una vez más que 70 dólares indica una exuberancia irracional", dijo Vandana Hari, analista de Vanda Insights. "Evaluar el panorama de la demanda global sigue siendo difícil porque las reaperturas y restricciones en todo el mundo son probablemente las más diversas desde el inicio de la pandemia del COVID-19".
A pesar de esto, el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, dijo que los precios del petróleo estaban estables y que el mercado estaba relativamente equilibrado, con una demanda que excedía ligeramente la oferta. Las incertidumbres sobre la inflación también llevaron a los inversores a reducir la exposición a activos más riesgosos como el petróleo.
El economista de Westpac, Justin Smirk, dijo que las especulaciones de que la Fed pueda subir las tasas de interés debido a los temores inflacionarios pesaba sobre las perspectivas de crecimiento y, a su vez, sobre la demanda de materias primas. "La Fed es muy seria (acerca de mantener bajas las tasas), pero el mercado está especulando sobre un ajuste temprano", comentó Smirk.