De esta forma, Neuquén supera a Chubut, el histórico distrito petrolero, que el mes pasado llegó a los 140 mil barriles por día. Las tierras del petróleo Escalante perdieron el podio de mayor productora de oro negro (allí el crudo es mediano con un promedio de 24 API) y dejaron de ser la marca exportadora.
Vaca Muerta, la roca de esquisto clave para la Cuenca Neuquina, permitió acelerar a la industria hidrocarburífera después del complicado 2020. Tras unos primeros meses de “shutdown” por las alertas del COVID-19, en el segundo semestre las operadoras comenzaron a indagar sobre los trámites para exportar la producción de shale oil que el mercado doméstico no absorbía. Una vez conquistados los mercados, las productoras se pusieron objetivos más ambiciosos.
Todas las compañías están poniendo el foco en incrementar la producción y destinar sus inversiones a la ampliación de la capacidad de transporte.
No obstante, la mirada a nivel industria tiene que prestarle atención a lo que ocurre en otras cuencas. Es así que uno de los movimientos más importantes del mercado fue la adquisición de los bloques de Sinopec, la segunda productora de Santa Cruz, por parte de CGC. Una compañía con historial de investigación en no convencionales, principalmente tight gas, en la zona sur de esa provincia, ahora se mete con las posibilidades que le abre el crudo convencional en la zona norte que forma parte de la Cuenca del Golfo San Jorge.
Y el reciente convenio de YPF con la provincia de Mendoza también llamó la atención de los mercados. La petrolera de bandera quiere seguir investigando a Vaca Muerta, la roca shale de 30 mil kilómetros cuadrados que se extiende por Neuquén, Río Negro y Mendoza. Es así que la empresa realizará dos pozos horizontales en bloques al sur de Malargüe, con objetivo en la parte mendocina de Vaca Muerta, con una inversión de u$s 17 millones.
El desarrollo de las demás cuencas hidrocarburíferas y el ascenso de Vaca Muerta son complementos. El shale neuquino es único, con yacimientos con reconocimiento mundial como Loma Campana o Fortín de Piedra, pero tiene que tener respaldo de otras regiones (y esas regiones, respaldarse en Vaca Muerta). La gran posibilidad de la Argentina para dejar de ser un país con petróleo a convertirse en un país petrolero.