En concreto, tras preguntarles a 43 analistas de mercado y economistas de la energía, las conclusiones comunes fueron un precio del Brent de u$s 49,85 para 2021, mientras que en lo que resta para este año estaría flotando en la franja de los u$s 41,50.
Por su parte, el pronóstico para el año 2020 del West Texas Intermediate (WTI), el referencial de Estados Unidos, se elevó a u$s 37,51 por barril desde los u$s 36,10 calculados en julio. A fines de abril, el crudo de Estados Unidos llegó a cotizar en negativo ante la crisis de la demanda y la incapacidad de seguir almacenando stock.
Continúa la incertidumbre
El máximo temor sigue siendo el comportamiento de la demanda durante y luego de la pandemia. Las medidas de confinamiento en todo el mundo obligaron a una menor utilización de vehículos, aviones e hidrocarburos para industrias, por la caída de la demanda.
Sin gente en la calle, la actividad económica era nula. En la Argentina, por ejemplo, la caída de la venta de combustibles en abril fue del 88,5%. Un país acostumbrado a las crisis cíclicas y recesiones jamás tuvo un derrumbe de esas características. Esto afecta a la principal operadora del país, YPF, que además está controlada por el Estado nacional aunque es una sociedad anónima.
El referencial Brent, el crudo noruego que sale del Mar del Norte, subió por encima de los u$s 40 desde el mínimo de 21 años de abril de menos de u$s 16. ¿Qué provoca la desconfianza de los mercados y estos vaivenes? El temor de una nueva ola del coronavirus que detenga el crecimiento lento que está teniendo la economía global.
Mientras OPEP+ evalúa los resultados de su recorte histórico de 9,7 millones de barriles por día (bpd), Irak comunicó que hará un recorte adicional en su producción de unos 400.000 bpd en agosto para compensar su exceso de suministro en el periodo pasado bajo el pacto de reducción de bombeo del grupo de grandes países petroleros.
El Ministerio de Energía de Rusia comunicó que la producción de petróleo del país se mantuvo estable en julio respecto a los volúmenes de junio, en línea con el acuerdo de suministros de la alianza OPEP+. De acuerdo al organismo, informó Reuters, el nivel de adhesión con el acuerdo en julio estuvo cerca al registrado en junio, cuando alcanzó el 99%.
Arabia Saudita y otros miembros del Golfo Pérsico pusieron fin a sus recortes voluntarios adicionales a lo comprometido, mientras que otros exportadores lograron un progreso limitado en el cumplimiento.
El temor de OPEP+ era no sumar a Estados Unidos al recorte, aunque finalmente lo logró. Pero quedó una tanda de países que están tomando otros caminos. Por ejemplo Noruega, Canadá y Ecuador. Además de un reciente jugador en las grandes ligas como es Guyana, un pequeño país de América del Sur que pasó de una producción nula a exportar barcos con un millón de barriles hacia Estados Unidos.