La inédita caída en los niveles de consumo interno provocó un excedente de millones de barriles de crudo en el país. Sin chances de colocar esa cuota de producción en el mercado local por el desplome en la venta de naftas (hoy siguen en torno al 60% respecto del contexto previo a la pandemia), las gigantes mundiales con bloques en el shale empezaron a indagar en lo que conocen sobradamente. Las oportunidades de negocios que se podían encontrar aun con un recorte de la demanda mundial de la magnitud actual. Eso y las necesidades de alimentar el flujo de caja para pagar lo que se pudiera pagar: miles de sueldos con empleados paralizados en sus casas y prestaciones adeudadas a cientos de pymes de todas las cuencas. Sucedió: por caso, una decena de empresas exportaron el 40% de la producción neuquina en julio.
El decreto del barril criollo viabilizó también la chance: no entraría crudo del exterior y los excedentes podrían exportarse. Cerraba: la actualización previa de retenciones permitía que la quita de precio que recibe un crudo nuevo en el mundo no fuera tan dura. No fue la panacea. Pero sirvió como carta de presentación. Y para optimizar canales de venta.
En este punto, las preguntas de siempre: ¿podrá el país establecer un marco fiscal y jurídico -no necesariamente una nueva ley- para hacer de esto un puente de ida en barriles y de regreso en dólares? Directivos de grandes corporaciones como ExxonMobil y Shell expresaron un sí rotundo a la hora de evaluar las posibilidades durante esta semana.
En Vaca Muerta, acre por acre, la geología es de las mejores del mundo no convencional. Esa rareza de Argentina exportando crudo en la crisis más rotunda (paroxismo de la contradicción de un país repleto de contradicciones) muestra algo de luz en medio de la oscuridad. Nada que no se supiera. Pero ahí están los hechos y su valor agregado.
Argentina terminó el segundo cuatrimestre del año u$s 189 millones “arriba” en su balanza energética. Un día de corrida sobre el dólar en la city porteña, dirá alguien. Es el gran tema: en la roca que cruza el 60% de Neuquén por debajo hay decenas de miles de millones de dólares para ir a buscar. El país los necesita para desarrollar su economía. En el debate económico de hoy se juegan también las chances de poder ir a buscarlos.