En este marco, la OPEP+, formada por la Organización de Países Exportadores de Petróleo y otros productores, incluida Rusia, aumentará la producción en unos 432.000 barriles diarios en mayo.
La reunión de hoy es la última de un diálogo iniciado entre ambas partes en 2005.
Hasta ahora, el petróleo ruso estaba excluido de las sanciones de la UE. Pero después de que la semana pasada el bloque de 27 países acordara sancionar el carbón ruso —su primera medida contra el suministro de energía del país— algunos altos cargos de la UE dijeron que el petróleo podría ser el siguiente artículo en la lista.
La Comisión Europea está elaborando propuestas para imponer un embargo al petróleo ruso, según declararon el lunes los ministros de Asuntos Exteriores de Irlanda, Lituania y los Países Bajos, a su llegada a una reunión con sus homólogos de la UE en Luxemburgo.
Australia, Canadá y Estados Unidos, que dependen menos del suministro ruso que Europa, ya han prohibido las compras.
Los países de la UE están divididos en cuanto a si deben seguir su ejemplo, dada su mayor dependencia y la posibilidad de que la medida haga subir los ya elevados precios de la energía en Europa.
La entidad espera reducir su consumo de crudo un 30% para 2030 respecto a los niveles de 2015, en virtud de sus previsiones políticas para luchar contra el cambio climático, aunque a corto plazo un embargo provocaría una carrera para sustituir el petróleo ruso por suministros alternativos.
(Reporte de Kate Abnett; edición de Mike Harrison; traducción de Darío Fernández)