Oesterheld

El autor de "El Eternauta" en las tierras del oro negro

Antes de consagrarse como uno de los historietistas más importantes de la Argentina, Héctor Germán Oesterheld fue geólogo y en los años '40 transitó los campamentos de YPF.

La fotografía data de comienzos de los años ‘40, en algún lugar de la Patagonia, más precisamente Comodoro Rivadavia, en una plataforma de un pozo de petróleo. Al fondo se pueden observar unos tanques de combustibles y delante de un Ford V8 un grupo de hombres, entre los que sobresale –por estar vestido distinto del resto- el de boina, anteojos, una chaqueta, una bombacha a cuadrillé y borceguíes. Ese hombre que refleja un estado de plenitud en esa inmensidad patagónica, años después se convertirá en el autor de una de las obras más emblemáticas de la historieta argentina, El Eternauta, como también de numerosos relatos de ciencia ficción y novelas de aventuras.

Pero antes de transformarse en el creador de "El Eternauta" y de otras series destacadas como “Sargento Kirk”, Héctor Germán Oesterheld desplegó sus conocimientos como geólogo en la Dirección Nacional de Minas y en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) donde desempeñó tareas en diversas ciudades del país.

Nacido el 23 de julio de 1919, Oesterheld comenzó en 1937 la carrera de Ciencias Naturales especializado en Geología. El geólogo Diego Fracchia señaló que una buena parte del conocimiento geográfico y geológico del país que tenía Oesterheld “fue adquirido seguramente en viajes de estudio realizados durante la carrera” ya que fue becario en la empresa petrolera estatal entre diciembre de 1938, es decir cuando había iniciado sus estudios, hasta mayo de 1940. Por ese entonces, YPF otorgaba becas de formación, semejante a las actuales pasantías, a estudiantes de geología y de otras disciplinas.

“En esos tiempos (1937) en que las cuencas petroleras en Argentina eran poco conocidas, la labor del geólogo, primer eslabón en la cadena de la industria de los combustibles fósiles, tenía una gran importancia. En ese contexto, Oesterheld debe haber recibido estímulos informativos referentes a la profesión geológica que lo llevaron a sentirse inclinado a estudiar esta disciplina”, explicó Fracchia.

Como parte de sus obligaciones para con la empresa, durante el verano los futuros profesionales realizaban prácticas en los yacimientos. Oesterheld estuvo en Comodoro Rivadavia, Chubut, Tupungato en Mendoza y Zapla en Jujuy.

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El escritor, cuando ejercía como geólogo, en Comodoro Rivadavia.

El escritor, cuando ejercía como geólogo, en Comodoro Rivadavia.

El campamento de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Cañadón Perdido forma parte de El Sargento Kirk, una de las historietas escrita por Oesterheld y dibujada por Hugo Pratt. La historia escrita unos años después de su llegada a las tierras del “oro negro”, empieza con un empleado de YPF que llega a Cañadón Perdido y en el auto de la empresa, ante la pregunta del chofer, que le dice si ya había estado en el sur argentino, el protagonista le contesta que no. Sin duda, Oesterheld se inspiró en el nombre de ese lugar, situado en Chubut, para llamar al paraje donde Kirk y sus amigos tenían su rancho.

Las tareas reales de Oesterheld en ese lugar consistieron en apoyar la labor de los geólogos de la empresa. Por lo tanto las incursiones de aquel estudiante de geología en los yacimientos se convirtieron en fuente de inspiración para su relato.

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Junto a compañeros de trabajo, Oesterheld, tercero desde la izquierda.

Junto a compañeros de trabajo, Oesterheld, tercero desde la izquierda.

Pero Oesterheld recién se recibió en mayo de 1946, es decir nueve años después de comenzar los estudios. Los factores por los que le llevó tiempo recibirse acaso residían en cierto desapego al estudio, el noviazgo con Elsa Sánchez (con quien se casaría y tuvieron cuatro hijas, todas ellas desaparecidas durante la última dictadura militar), sus tareas como geólogo no recibido y porque ya había empezado a escribir y publicar cuentos infantiles en una editorial y a trabajar por las noches como corrector en el diario La Prensa.

Lo interesante que podemos descubrir de Oesterheld es que mientras trabajaba como geólogo comenzaba su carrera como escritor, guionando historietas y escribiendo libros de divulgación científica para niños y adolescentes.

Uno de esos libros escritos por el joven vinculado a la geología es “La aventura del petróleo”, que firmó con el seudónimo Héctor Sánchez Puyol (Sánchez por su esposa, Puyol por su madre) como así también “La vida de los animales prehistóricos”, un relato ambientado a fines del período Jurásico, hace 160 millones de años y donde explica cómo se forman y se preservan los fósiles. También escribió “La extraordinaria aventura de la Tierra”, firmado con el nombre de Germán de la Vega. Estos libros formaban parte de la colección “Hoy y mañana” de la editorial Abril. Los libros están fechados entre abril de 1947 y julio de 1948.

La decisión de firmarlos con seudónimo acaso residió porque en ese tiempo Oesterheld trabajaba en el Banco de Crédito Industrial Argentino (BCIA) analizando muestras de metales preciosos.

Fueron varios los años en que Oesterheld escribió literatura para chicos y adolescentes, guiones de historietas a la par que desarrollaba su labor en la geología. Fracchia expresó que el cambio de profesión fue un proceso largamente meditado. “Trabajó como geólogo porque el puesto le otorgaba un buen sueldo. Que si hubiese sido el caso de tener desde el comienzo un buen sueldo en el ambiente editorial, nunca hubiese realizado análisis de minerales y rocas en el laboratorio de minería”, señaló.

Oesterheld le dijo adiós a la geología el 11 de diciembre de 1950 cuando decide renunciar a su puesto de Técnico del Departamento de Ingeniería Minera en el BCIA. Esa decisión coincide con el ofrecimiento que le hacen en la editorial Abril para dirigir la revista de historietas Misterix. De esta manera, sella el destino que lo llevará a ser uno de los guionistas de historietas más reconocidos del país.

La aventura del petróleo

“La aventura del petróleo” es un relato novelado de las experiencias del joven Oesterheld en YPF a través de un personaje, Eduardo Suárez, destacado estudiante de Geología que, aconsejado por uno de sus profesores, se presenta a una compañía petrolera que ofrecía becas para jóvenes que quisieran dedicarse a las actividades del petróleo.

La historia se desarrolla en el campamento, se describen las tareas que se realizan durante la perforación, se describen las máquinas y herramientas, el trabajo en el pozo y el momento en que se encuentra el petróleo. El geólogo Fracchia destacó que “a pesar de la capacidad de creación que poseía Oesterheld, pienso que gran parte de las situaciones, personajes y hechos de este libro tienen una base real. Me refiero a que lo habría hecho siguiendo como modelo su propia experiencia en YPF en Comodoro Rivadavia”.

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