El gasoducto ha sido uno de los puntos álgidos de la creciente guerra energética entre Europa y Moscú desde la invasión rusa de Ucrania en febrero, que ha golpeado a las principales economías occidentales y ha disparado los precios del gas.
El operador de Nord Stream 2 dijo que la presión en el gasoducto submarino, que contenía una cierta cantidad de gas sellado en su interior pese a no haber entrado nunca en funcionamiento, bajó de 105 a 7 bares durante la noche.
El gasoducto, que pretendía duplicar el volumen de gas que fluye desde San Petersburgo bajo el Mar Báltico hasta Alemania, acababa de ser completado y llenado con 300 millones de metros cúbicos de gas cuando el canciller alemán Olaf Scholz suspendió el proyecto poco antes de que Rusia invadiera Ucrania.
"Durante la noche, el despachador del Nord Stream 2 registró una rápida caída de la presión del gas en la línea A del gasoducto", dijo el operador de la instalación en un comunicado. "Las autoridades marítimas han establecido una zona de seguridad de cinco millas náuticas alrededor del lugar como precaución. La investigación está en curso".
Los países europeos se han resistido a los llamados rusos para que el Nord Stream 2 entre en funcionamiento y acusan a Moscú de usar la energía como un arma. Rusia lo niega y culpa a Occidente de la escasez de gas.
"Actualmente estamos en contacto con las autoridades implicadas para aclarar la situación. Todavía no tenemos claras las causas y los hechos exactos", dijo un comunicado del Ministerio de Economía alemán.