A esta presión de la demanda se suma un desafío técnico clave: la ley media del mineral descendió de un rango de entre 2% y 5% en 1900 a cerca del 0,5% en la actualidad. Esto implica que hoy se requiere extraer mucha más roca y consumir más energía, agua y capital para producir la misma cantidad de metal.
La ventaja estratégica regional
Frente a este escenario de alta demanda, América Latina ostenta una posición de liderazgo. La región posee aproximadamente el 49% de los recursos mundiales de cobre y cerca de un tercio de los recursos mundiales de litio. Actualmente, representa el 41% del cobre extraído, el 22% del zinc y el 19% del suministro mundial de litio.
"América Latina posee cerca de la mitad de los recursos de cobre del mundo y aproximadamente un tercio de sus recursos de litio, lo que sitúa a la región en el centro tanto de la transición energética como del desarrollo de la infraestructura global de inteligencia artificial", señaló William Husband, Director Global de Banca Corporativa de Metales y Minería de Citi, durante una charla con periodistas de la que participó Más E.
Sin embargo, la inmensa oportunidad que tiene la región también revela una debilidad significativa: la capacidad de refinación sigue en desarrollo. Mientras que los países latinoamericanos controlan el mineral en bruto, su infraestructura de procesamiento es limitada. Como ejemplo, Chile refina aproximadamente 1,7 millones de toneladas de cobre frente a los cerca de 14 millones que procesa China.
A pesar de esto, la región posee el 45% de la cartera mundial de proyectos nuevos de cobre y se presenta como una oportunidad sin precedentes para la diversificación geopolítica de las cadenas de suministro de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.
"El financiamiento de proyectos como el desarrollo de litio en el Salar del Rincón demuestra cómo las agencias de crédito a la exportación, las instituciones financieras de desarrollo y la banca comercial pueden colaborar de manera efectiva para impulsar proyectos de minerales críticos a gran escala en América Latina", dijo Husband.
El desafío del financiamiento
Alcanzar las metas productivas requerirá inyecciones de capital masivas. Se estima que se necesitan 1,65 billones de dólares en inversión de capital para 2035 para satisfacer la demanda proyectada de minerales críticos. De estos requerimientos, el cobre y el litio son los sectores con mayores necesidades (780.000 y 340.000 millones de dólares, respectivamente).
Pese a la importancia vital de esta industria para el futuro global, existe una brecha de escala preocupante frente al sector tecnológico. La capitalización bursátil combinada de las diez mayores compañías mineras del mundo (alrededor de 1,2 billones de dólares) sigue siendo inferior a la de varias empresas tecnológicas individuales, a pesar del rol indispensable de la minería para proveer los insumos requeridos por la IA y la electrificación.
El panorama por país
Las principales economías del bloque ya están avanzando para captar estas inversiones. En Argentina, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ha impulsado fuertemente al sector. A la fecha, se han aprobado 13 proyectos mineros que representan inversiones por cerca de 25.000 millones de dólares en provincias como Catamarca, Salta y San Juan. Transacciones recientes, como el financiamiento multiagencia por 1.175 millones de dólares para el proyecto de litio Rincón (liderado por Citi), demuestran la voluntad de comprometer capital a largo plazo bajo este régimen.
Chile, por su parte, captó la mayor parte de los 12.400 millones de dólares destinados al gasto global en exploración minera en 2025. La implementación de su Royalty Minero incrementó los ingresos fiscales provenientes de la minería en un 43%, mientras avanza su alianza "Salar Futuro" hacia la producción de litio de grado batería.
En el resto de la región, Perú posee una de las carteras de proyectos mineros más importantes, valorada en más de 64.000 millones de dólares. México se mantiene como el principal productor mundial de plata por más de 16 años consecutivos. Además, países como Colombia (donde el oro ha superado al carbón como principal mineral de exportación) y Ecuador (que ha consolidado a la minería como su cuarto sector exportador con exportaciones superiores a los 3.300 millones de dólares) siguen ganando terreno.
El horizonte de crecimiento es prometedor. No obstante, transformar el potencial geológico en producción efectiva y captar el interés de los mercados dependerá de dos factores comunes e indispensables: estabilidad regulatoria y acceso a capital de largo plazo, indicó Husband.