Estanislao Schilardi, el Director de Hidrocarburos de Mendoza, explicó a e+ que se trata de un piloto que se desarrollará en 2022 con dos pozos horizontales en el sur de Malargüe, dentro de los bloques CN-VII y Paso de las Bardas Norte, un triángulo en el que hay coincidencia sobre su potencial. “El desarrollo del no convencional se dio en Neuquén, y no hemos tenido la oportunidad de comprobar los recursos disponibles del lado mendocino, por mas que tenemos una porción de Vaca Muerta en el territorio, por lo que puede ser el punto de partida para su concreción”, dijo el funcionario de la cartera de Economía y Energía.
En la otra punta de la cadena integrada se encuentra la refinería de YPF en Luján de Cuyo, para la cual se acaba de poner en marcha para este año una inversión de US$ 103 millones que abre camino a una ampliación muy importante de sus capacidades.
Pero como no todo es shale, las formaciones convencionales de la cuenca Neuquina y Cuyana que se encuentran en la provincia, enfrentan como en todo el país la necesidad de dar impulso a las concesiones mediante la estrategia de recuperación secundaria y terciaria que le permita superar los 10.000 metros cúbicos diarios de producción en que se estancó en los últimos años con leve tendencia a la baja. Así, Schilardi asegura que empresas como CGC que acaba de adquirir los activos de la china Sinopec, u otras operadoras como Pluspetrol, Petroquímica Comodoro Rivadavia o Aconcagua Energía, están buscando dar impulso a sus concesiones con nuevos estudios geológicos y aplicación de técnicas de recuperación.
Pero en este caso, vuelve a ser YPF -que produce el 60% del crudo mendocino- la que plantea una nueva era de inversiones por US$ 71 millones para impulsar proyectos de recuperación terciaria en las áreas Chachahuen Sur y Cerro Morado Oeste, que incluyen el montaje de 4 plantas de inyección de polímeros y nuevos pozos de de delineación y pruebas de inyectividad. Nuevamente, Schilardi destacó la expectativa por el resultado de esta iniciativa que registra éxito comprobado en el yacimiento emblemático que YPF explota en Manantiales Behr, provincia de Chubut, y que en este caso permitirá definir una potencial inversión de US$ 400 millones para el desarrollo de unos 300 pozos, a lo que Mendoza se compromete a reducir al 50% las regalías para viabilizar inversiones.
“Este proyecto de terciaria significaría 500 empleos directos y otros 2.500 indirectos, además de todo el movimiento de servicios que rodea este tipo de desarrollos que puede significar una gran oportunidad para el sur de Mendoza”, afirmó el Director de Hidrocarburos, quien agregó que las posibilidades de industrialización se piensan en función de la sinergia que se puede dar con la recuperación de la mina Potasio Colorado, también en Malargüe. “Para esto -dijo- necesitamos en el sur un parque industrial o polo petrolero-minero donde las empresas puedan asentarse y prestar servicios a todos estos proyectos que están poniéndose en marcha y que sean de mucha más rápida reacción que traerlos de otra parte de la provincia o incluso de Neuquén”.
Ese enclave industrial tiene un primer estudio de factibilidad ya concretado en la localidad de Pata Mora con análisis ambientales, geológicos, aluvionales y sociales para su instalación. Pero la provincia acaba de sumar como alternativa en estudio en la mina de Potasio Colorado donde la empresa Vale llegó a construir instalaciones para dar alojamiento a 3.000 trabajadores y una nave industrial para la fabricación de todas las piezas de acero pesado que iba a requerir su operación. “Todo este proceso -resaltó- va a necesitar de la inversión privada pero también va a potenciar el nacimiento de nuevas empresas o la reconversión de las existentes en otros sectores productivos, además de incrementar los servicios y la infraestructura en el sur de la provincia”.