Según la información suministrada por MEGSA a la que accedió +e, hubo 22 ofertas de gas neuquino con un total de 18,4 millones de metros cúbicos de gas por día. Después siguió Tierra del Fuego con seis ofertas que sumaron un volumen de 7,6 millones de metros cúbicos. Desde la cuenca del Noroeste las dos ofertas acumularon 500.000 metros cúbicos y otras dos de Santa Cruz fueron con 600.000.
El valor más bajo en esta subasta realizada en la mañana del miércoles 27 de mayo fue de 1,88 dólares para una de las propuestas de Santa Cruz, en tanto que el precio más alto fue de 2,67 y fue para gas cuyo origen fue en la provincia de Neuquén.
Estos precios son preocupantes para el sector y la baja oferta es una muestra del desinterés en seguir produciendo gas, pese a que se acerca el invierno y la pandemia ingresa en una nueva fase con más actividades flexibilizadas. El gobierno tomó nota de esto e incluyó en su agenda la elaboración de un plan de estímulos al precio del gas. Un documento de trabajo se les presentará a las compañías en las próximas semanas.
Otros factores que impulsan hacia abajo los precios del gas, que siguen sin superar la línea de rentabilidad de los proyectos, es la competencia entre gas nuevo y el que corre con la ventaja de la resolución 46. A esto se le suma el exceso de oferta en el sector combinado con el atraso en la infraestructura para conseguir nuevos mercados internos y externos.
Los precios por debajo del umbral de rentabilidad es una tendencia en las subastas para generación eléctrica que ya se veía en el contexto previo a la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19.
Estos precios no son rentables para ningún proyecto gasífero en Vaca Muerta, salvo que tenga un fuerte estímulo en los precios. En la industria señalan que el millón de BTU debería cotizar por encima de los tres dólares para potenciar campañas de perforación en la formación Vaca Muerta. Esa era la perspectiva en el último tramo del 2019. La pandemia y el aislamiento social preventivo y obligatorio también generó incertidumbre entre los consumidores en las primeras semanas de abril.
Por eso, como se dijo más arriba, el gobierno nacional elabora un nuevo plan de estímulos para reimpulsar la perforación y producción de gas en todas las cuencas, con especial interés en Vaca Muerta. Los pozos de shale gas necesitan una inversión sostenida para mantener el nivel de producción.
Al mismo tiempo se necesitan mercados de destino. Tanto internos con nuevos gasoductos, que implican fuertes inversiones en dinero y tiempo, como externos a través de las exportaciones. Pareciera que el actual contexto no es el más alentador para movilizar un shale argentino de exportación, aunque queda la chance del Gas Natural Licuado (GNL).
Una terminal licuefactora de gran escala queda en la carpeta de pendientes cuando la urgencia actual es terminar con la crisis sanitaria. Hay alternativas como el uso del GNL y GNC como combustible en una base más amplia de vehículos para transporte y trabajo. Sobre esto hay sectores políticos del oficialismo y la oposición, incluso en el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), elaborando estrategias.