Los dardos de los sindicatos estuvieron apuntados a Schlumberger, que habría incumplido la conciliación en la base de Añelo. El gremio que comanda Guillermo Pereyra y el de los jerárquicos de Manuel Arévalo denunciaron irregularidades en el pago de los sueldos a los operarios por parte de esta compañía.
"Denunciamos que al menos 49 trabajadores jerárquicos y profesionales dependientes de la empresa Schlumberger que trabajan en la Cuenca Neuquina tienen cercenado su derecho salarial y de ocupación efectiva por cuanto dicha empleadora, incumpliendo las obligaciones impuestas por la conciliación obligatoria, no le otorgan tareas ni los dejan ingresar a su lugar de trabajo", manifestó el representante de los jerárquicos, Manuel Arévalo cuando le tocó el turno de tener la voz en la audiencia.
Los gremios, entonces, solicitaron al gobierno nacional una inmediata inspección y constatación de la situación. "Asimismo ambas entidades sindicales en representación de todos los trabajadores alcanzados conforme su ámbito de actuación, intiman formalmente a Schlumberger y a todas las empresas comprendidas en la conciliación obligatoria, a que abonen a los trabajadores representados la totalidad de las sumas remunerativas y no remunerativas según sus salarios conformados vigentes con anterioridad a la conciliación sin disminución alguna y asimismo otorguen ocupación efectiva a todos los trabajadores alcanzados por el acto administrativo".
El conflicto se inició porque el gremio de petroleros privados que comanda Pereyra denunció que las empresas enviaron unos 600 telegramas de despidos a sus trabajadores.
Tanto el gobierno como los sindicatos les solicitaron a todas las empresas envueltas en la conciliación que le restituyan a los trabajadores la totalidad de sus derechos laborales, haciendo foto en el acceso a los lugares de trabajo y a los sistemas y servicios informáticos.
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