De acuerdo a su análisis en el Centro Argentino de Ingenieros, históricamente “la corriente continua era muy cara, entonces ni jugaba en ese análisis”, pero ahora “se está sumando a esa competencia”. “En grandes volúmenes y distancias a partir de 500 kilómetros empieza a ganarle a la alterna y se pone cabeza a cabeza con la transmisión de gas natural”, dijo.
La discusión es crítica porque se trata del principal cuello de botella que impide el crecimiento de las energías renovables. El sistema se encuentra en un punto límite y no hay buenas perspectivas de revertir la situación a corto plazo.
Es en ese marco que entra en juego el debate entre continua y alterna para ver de qué modo se aprovechan mejor los escasos recursos y se ponen en marcha líneas más eficientes y con mayor capacidad de transporte.
“Está más estudiado que la pólvora. Para construir líneas en continua de hasta de 750 kv hay proyectos en el Consejo Federal de Energía Eléctrica, aunque ellos no los apoyan. La ventaja es que, como no tenés estaciones transformadoras en el medio, es más fácil de construir. Es un 20% o 30% más caro que hacer una línea alterna de 500 kv, pero podés traer casi tres veces más de energía”, subraya un especialista en el tema ante la consulta de este medio.