El proyecto del gobierno nacional deberá favorecer el aumento de las inversiones dentro de la industria hidrocarburífera, en miras a generar un alto nivel de producción dirigido a abastecer al mercado interno y alcanzar, a su vez, el incremento de las exportaciones. Sin embargo, el retraso en la ley convertiría a Vaca Muerta en una oportunidad perdida.
Uno de los principales planteos en la discusión de la propuesta está vinculado a la generación de divisas, donde se busca lograr el desarrollo de toda la cadena de valor de la actividad.
De acuerdo con los pocos detalles que se comentaron esta semana, la ley de inversiones tendrá la finalidad de promover proyectos especiales, tales como el desarrollo de almacenamiento subterráneo de gas, la exploración convencional y el offshore.
El proyecto contará con mecanismos de tratamiento diferencial del Impuesto a las Ganancias, en los derechos de importación y tendrá como objetivo el impulso de la reactivación de pozos de baja productividad y de yacimientos maduros. Sobre esto último, ya son varias las provincias con regímenes especiales como Mendoza, Río Negro, Chubut y esta semana Neuquén hizo lo propio.
La solicitada ley deberá garantizar volúmenes de exportación crecientes, tal como lo piden desde la Ofephi, recrear las condiciones de un marco jurídico estable y asegurar el acceso al mercado de cambios. Frente a este panorama, la demora en la elaboración de una herramienta que permita atraer las inversiones necesarias para impulsar la producción nacional de hidrocarburos impacta de manera directa tanto en el crecimiento de las provincias productoras como para Argentina.
En toda la industria quieren reglas claras y de largo plazo, como ocurrió con el Plan Gas.Ar. Y es cada día más importante contar con una herramienta uniforme que brinde condiciones dado que el petróleo argentino está obteniendo oportunidades en el mercado externo, en particular el shale oil de Vaca Muerta.
La capacidad de refino de la Argentina supera un poco más los 500 mil barriles y la infraestructura actual permite una producción de 800 mil barriles, tal como fue el récord de producción del país en 1998, antes de la crisis de los precios internacionales del barril.
Si Vaca Muerta sigue con récords de producción -la provincia quiere llegar a los 200 mil barriles de crudo por día en diciembre-, habrá una importante cantidad de stock que el mercado doméstico no absorberá y cuya única posibilidad es ir a exportación. Con los beneficios en divisas que tanto necesita la Argentina.