Afganistán, Corea del Norte y Myanmar dejaron de vender gasolina con plomo en 2016, dejando solo a Irak, Yemen y Argelia. Este último siguió proporcionando el tóxico combustible en la segunda mitad de la última década.
La agencia dijo, de acuerdo con Reuters, que la gasolina contamina el aire, el suelo y el agua potable y puede causar enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y cáncer. Algunos estudios han demostrado que daña el desarrollo del cerebro, sobre todo en los niños.
“El combustible con plomo ilustra en pocas palabras el tipo de errores que la humanidad ha estado cometiendo en todos los niveles de nuestras sociedades”, dijo a periodistas Inger Anderson, directora ejecutiva del PNUMA.
Esos errores han provocado el cambio climático, la polución y la pérdida de biodiversidad, afirmó, pero la respuesta global al combustible con plomo muestra que “la humanidad puede aprender de los errores cometidos y corregirlos”.
Antonio Guterres, secretario general de la ONU, dijo que la eliminación de la gasolina con plomo muestra lo que se puede lograr a través de la colaboración y pidió iniciativas similares para el transporte libre de emisiones y la lucha contra el cambio climático. “Ahora debemos convertir el mismo compromiso en la creación de un mundo de paz que trabaje con la naturaleza, no en su contra”, dijo en un video pregrabado.
Desde 1922, el uso de plomo tetraetílico como aditivo de la nafta para mejorar el rendimiento del motor fue una “catástrofe para el medioambiente y la salud pública”, señaló el PNUMA. El primer aviso de su peligrosidad llegó en 1924, después de que cinco trabajadores murieran tras sufrir convulsiones en una refinería de Nueva Jersey y decenas de hospitalizados.