Se trata de un fenómeno clave que determina el grueso de las compras energéticas del año y podría reforzar la tendencia de desplome de importaciones de los últimos meses que, momentáneamente, está redundando en un superávit en la balanza comercial sectorial.
En concreto, implicaría un menor despacho de buques de GNL hacia las terminales de Escobar y Bahía Blanca, y un recorte en las importaciones de gasoil y fueloil, combustibles sustitutos para la generación termoeléctrica cuando el sistema se encuentra estresado ante un faltante de gas natural, como sucede típicamente durante la temporada invernal.
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Las buenas noticias meteorológicas continúan en el reporte de precipitaciones, el cual prevé lluvias “superiores a la normal” sobre el norte del Litoral, este de Buenos Aires y oeste de Patagonia; y “normal o superior a la normal” sobre el sur del Litoral, oeste de Buenos Aires, La Pampa, sur de Cuyo y este de Patagonia.
Más allá del impacto positivo para todo el sector agropecuario, a nivel energético representa un envión fundamental para los principales nodos de generación hidroeléctrica como el Litoral, el Comahue y Cuyo, lo que acotaría aún más la necesidad de generación térmica a base de combustibles fósiles y las importaciones de electricidad desde Brasil.
“Se debe tener en cuenta que las previsiones climáticas se refieren a condiciones medias durante el periodo analizado y no contemplan aquellas singularidades de los eventos de escala subestacional, como por ejemplo intensidad de sistemas frontales, olas de calor o de frío, bloqueos atmosféricos u otros condicionantes del “tiempo” que producen aumento o disminución de la precipitación y la temperatura, todos ellos de corta duración”, advierte el informe.
En ese sentido, no descarta que “hacia el centro y noreste del país la amplitud térmica pueda ser superior a la normal, con una mayor frecuencia de temperaturas máximas más altas que lo normal y temperaturas mínimas más bajas que lo normal”, situación que actuaría en sentido inverso en materia de compras energéticas, pero al tratarse de regiones no tan pobladas no tendría un correlato significativo.
“El pronóstico climático trimestral se realiza sobre la base del análisis de las previsiones numéricas experimentales de los principales modelos globales de simulación del clima y modelos estadísticos nacionales, sumado al análisis de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas. El pronóstico que aquí se presenta está basado en un consenso consolidado a partir de esas diversas fuentes”, agrega.