En este marco, GeoPark anunció este lunes que entró en vigor su contrato de 25 años para el bloque Bare, en la Faja del Orinoco. Lo consiguió bastante antes de los 120 días previstos, tras acordar con PDVSA Petróleo el plan de desarrollo y todos los convenios complementarios.
El activo no es menor. Bare produce hoy unos 11.000 barriles diarios a partir de alrededor de 1100 pozos existentes y guarda unos 15.700 millones de barriles de petróleo original in situ. Es decir, una fracción mínima de lo que podría dar si se recuperan los pozos que están parados.
Quién opera y cuánto pone
Bajo el contrato, firmado al amparo de la nueva ley de hidrocarburos de Venezuela, GeoPark será el operador del bloque, financiará el 100% de las inversiones de los programas aprobados y tendrá una participación neta del 65%. También obtuvo derechos de comercialización directa y acceso a la infraestructura clave del área.
La compañía ya evaluó entre 300 y 400 pozos para reactivar. Sobre esa base se arma la primera etapa: estabilizar la producción, hacer reparaciones de pozos y rehabilitar instalaciones. La toma del control operativo debería completarse antes de fin de año, y recién ahí Bare empezará a consolidarse en los balances.
Las proyecciones de producción que la empresa difundió en septiembre no son tímidas: entre 18.000 y 20.000 barriles diarios brutos en 2027, y entre 44.000 y 56.000 hacia 2029-2030. Para sostener ese plan, GeoPark cuenta con alrededor de US$700 millones de liquidez.
FOTO DE ARCHIVO: Venezuela busca reactivar la industria petrolera.
Los Gilinski, nuevos dueños
La otra mitad de la historia es societaria. GeoPark compró el 95% restante de la sociedad titular del contrato, que estaba en manos del Grupo Gilinski, y pagó con papeles: 42,1 millones de acciones nuevas, sin poner un dólar en efectivo. Con eso, el conglomerado colombiano quedará con el 56,3% de la compañía.
Valuadas a US$12,22 cada una, esas acciones suman unos US$514 millones. Y la cuenta puede crecer: si se cumplen ciertos hitos antes del 1° de diciembre, los Gilinski recibirían otros 5,4 millones de títulos y llegarían al 58,4%. El plazo se estiró justamente porque el contrato se activó antes de lo esperado.
La familia venía preparando el terreno. A comienzos de año había comprado un 20% de GeoPark para entrar al negocio petrolero venezolano, y el 4 de septiembre, en Caracas, Jaime Gilinski defendió la apuesta ante la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Qué pasa con los accionistas
El acuerdo obliga al nuevo controlante a lanzar, dentro de los 90 días, una oferta pública de adquisición por las acciones que todavía no tiene, a US$12,22 cada una y por hasta US$100 millones en total. Los términos y el calendario se conocerán cuando la oferta se lance formalmente.
En el directorio, mientras retenga al menos la mitad del capital, el grupo podrá nominar cinco directores, dos más que antes; dos de ellos tendrán que ser independientes. GeoPark seguirá cotizando en la Bolsa de Nueva York, con las salvaguardas del acuerdo de gobierno corporativo para operaciones entre partes relacionadas.
Hay, además, una cláusula pensada para más adelante: si los Gilinski superan el 70% de las acciones, deberán ofrecer comprar todo el resto en un plazo de 90 días, a un precio no inferior al promedio ponderado por volumen de las 30 ruedas anteriores.
GeoPark acelera sus inversiones en la industria.
La apuesta, en palabras de Bayón
Para el mercado local, el movimiento tiene su propia lectura. La empresa sostiene que sus recursos le alcanzan para desarrollar Bare en paralelo con su crecimiento en Colombia y en Vaca Muerta, donde mantiene sus apuestas en Argentina.
Felipe Bayón, CEO de GeoPark, dijo que el foco pasa ahora a la ejecución, empezando por una toma de operaciones “segura y disciplinada”. Según el ejecutivo, con los pozos ya evaluados y la preparación avanzada, la compañía tiene la base para estabilizar la producción y reactivar la capacidad existente del bloque.