Esta cifra superó las expectativas de los analistas, que habían pronosticado que alcanzaría a US$ 38.170 millones.
El gigante británico del petróleo y gas registró ganancias récord en el cuarto trimestre de US$ 9.800 millones.
Las ganancias se deben a los altos precios de la nafta motivados por la invasión rusa a Ucrania, que llevó a muchos países a dejar de importar combustible ruso.
El Reino Unido y la Unión Europea (UE ) anunciaron un impuesto extraordinario sobre las ganancias extraordinarias de las empresas de energía.
Aunque el año pasado el Gobierno británico aumentó el impuesto sobre ganancias extraordinarias de energía de 25% a 35%, los partidos de la oposición criticaron la falta de acción contra el aumento de los precios de la energía que afectan a los consumidores y lo instaron a que aumente aún más la presión sobre las grandes empresas para que paguen impuestos más altos.
El ministro de Cambio Climático en la Sombra, el laborista Ed Miliband, señaló en declaraciones a Sky News, que el Gobierno no protegió al pueblo británico de la crisis energética al negarse a aplicar un adecuado impuesto sobre ganancias inesperadas.
También el líder demócrata liberal Ed Davey, pidió una mayor fiscalización de empresas como Shell.
El regulador energético independiente del Reino Unido Ofgem anunció un aumento del tope tarifario del gas y la electricidad, de 80% desde octubre del año pasado.
Por ese motivo, la exprimera ministra británica Liz Truss congeló durante dos años las tarifas de gas y electricidad para los hogares, pero el nuevo Gobierno redujo ese límite a abril de este año.
Mientras tanto, el precio del crudo Brent se desplomó desde los máximos de US$ 128 por barril alcanzados luego de la invasión de Ucrania, pero los precios del combustible y la electricidad siguen siendo altos.