De acuerdo con el análisis de la consultora, hay algunos factores clave que afectarán las previsiones del precio del petróleo Brent, como la fluctuación de la demanda por el impacto de la pandemia, las restricciones y las campañas de inmunización.
El anuncio de la primera vacuna contra el COVID-19 en noviembre de 2020 ha dado esperanzas de un renovado crecimiento económico que, a su vez, estimulará la demanda mundial de petróleo. Ello se ha evidenciado en Asia, donde la demanda se está recuperando debido a una reducción de casos de COVID-19.
China ha vuelto a los niveles anteriores a la pandemia (13 millones de barriles por día), tras haber registrado una disminución de casi el 25%. Sin embargo, la fragilidad de esta recuperación se puso de manifiesto cuando aparecieron nuevas cepas del virus, lo que derivó en medidas de aislamiento en varios países, incluido el Reino Unido.
Hernán Rodríguez Cancelo, socio de PwC Argentina, añade que “es probable que la demanda mundial de petróleo se reduzca debido a las consecuencias financieras de la pandemia, la imposibilidad de viajar libremente y la evolución de nuevos patrones de trabajo (home office/presencialidad)”.
Geopolítica
En respuesta a la disminución de la demanda en 2020, los productores de la OPEP+ recortaron la oferta a 9,7 millones de barriles por día.
La organización está siguiendo de cerca la evolución de la demanda, mientras que Arabia Saudita decidió unilateralmente un recorte adicional en la producción de un millón de barriles diarios. Según PwC, esos recortes, así como el del crudo no convencional, están ayudando a reequilibrar las bases del mercado y será interesante ver el impacto de los menores niveles de inversión en las operaciones de exploración y producción de petróleo y gas (una baja de alrededor del 30% a nivel mundial en 2020), y las consecuencias para la oferta.
“La falta de un nivel adecuado de inversión en el futuro aumentará la volatilidad del mercado. A medida que la demanda se recupere lentamente, puede haber una tensión creciente con la OPEP+ respecto de si es conveniente aumentar la oferta o mantener la cautela y extender los recortes de producción, y no solo eso, también deberá considerarse el riesgo geopolítico (Irán, Libia, Venezuela, etc.)”, agrega Rodríguez Cancelo.
El mayor énfasis en las estrategias ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) también genera un impacto. La pandemia proporcionó una coyuntura interesante para la industria de petróleo y gas, industrias asociadas y también en la perspectiva de los inversores en el marco de la transición energética y descarbonización, por lo que actores del mercado esperan que el proceso de cambio hacia energías limpias ejerza presión sobre los precios en el futuro cercano.
“Algunos participantes del mercado están incorporando estructuras de contraprestación contingente en sus transacciones para reducir la brecha entre las expectativas de precios”, agrega Mirazón.