En el último año, Venezuela amplió su cooperación internacional en el campo energético, con la firma de acuerdos con empresas como Repsol y la francesa Maurel & Prom, que recibió licencias de Estados Unidos en mayo pasado, tras la reanudación parcial de las sanciones petroleras impuestas por Estados Unidos, que las había relajado por un período de seis meses.
Expertos afirman que las empresas extranjeras son «responsables del aumento» de la producción, que en septiembre de 2023 -un mes antes del levantamiento de las sanciones- era de 762.000 bpd, lo que significa que, desde entonces, el bombeo ha crecido 23,7%, según cifras oficiales.
Cooperación en Venezuela
El mes pasado, el presidente de la estatal PDVSA, Héctor Obregón, destacó la alianza con Repsol, que “sigue consolidándose a través de acuerdos” y “proyectos de gran valor”, tras una reunión con representantes de la multinacional, pocos días después de que el jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez, propusiera romper “todas las relaciones” con España, petición formalizada la semana pasada.
Además, Obregón dijo que su país aboga “activamente por la estabilidad y el equilibrio energético mundial, a través de la unidad y armonización de criterios compartidos”.
Venezuela considera que sus reservas de crudo, así como su ubicación geográfica, son ventajas y “fortalezas” para convertirse en miembro de pleno derecho del grupo de economías emergentes BRICS, lo que espera que se materialice en la cumbre que se celebrará este mes en Rusia.
En opinión de Coromoto Godoy, viceministra venezolana de Exteriores para Europa, la adhesión de Venezuela convertiría a los BRICS en “la potencia petrolera y energética definitiva, y facilitaría la diversificación de las fuentes de energía entre los miembros (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Irán, Arabia Saudí, Emiratos, Egipto y Etiopía)”.