Sin embargo, la posición de la nación norteamericana fue cambiando, dada la incertidumbre sobre cuándo puede reanudar Irán las conversaciones indirectas en Viena y si el presidente electo, Ebrahim Raisi, está dispuesto a retomar el diálogo del 20 de junio pasado o si exige un nuevo comienzo.
El funcionario estadounidense dijo que Irán, que hasta el momento explicó que no reanudará las conversaciones hasta que Raisi asuma el cargo, fue "muy turbio" en sus intenciones.
Al referirse al Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015 bajo el cual Irán frenó su programa nuclear, el delegado indicó a Reuters: "Si estamos de vuelta en el JCPOA, entonces no hay razón para sancionar a las empresas que están importando petróleo iraní".
"Si estamos en una realidad en la que la perspectiva de un retorno inminente al JCPOA parece desvanecerse, entonces esa postura tendrá que ajustarse", agregó.
En este marco, el Wall Street Journal informó que, por primera vez, Washington comenzó a considerar la opción de endurecer la aplicación de sus sanciones a Irán, especialmente contra China, que recibió un promedio diario de 557.000 barriles de crudo iraní entre noviembre y marzo, según Refinitiv Oil Research.
Según el medio, los refinadores chinos son los mayores importadores de petróleo iraní. Reuters informó el jueves de que la empresa china de logística China Concord Petroleum Co ha surgido como un actor central en el suministro de petróleo sancionado de Irán y Venezuela.