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El futuro del hidrógeno: avances y barreras que todavía frenan su desarrollo a nivel mundial

Un informe de la IEA advierte sobre los desafíos que limitan el despegue del sector. La demanda global alcanzó las 100 millones de toneladas en 2024.

El hidrógeno se consolida como una de las apuestas estratégicas para la transición energética, en particular para descarbonizar industrias con grandes emisiones. Sin embargo, su expansión a nivel global todavía enfrenta límites económicos, regulatorios y de mercado.

En ese marco, la demanda mundial de este vector energético alcanzó las 100 millones de toneladas en 2024, impulsada principalmente por refinerías, la industria química y el sector del hierro y el acero. De acuerdo con el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), publicado este martes, el consumo creció cerca de un 2% interanual.

A pesar de ese crecimiento, la IEA advierte que el consumo sigue cubriéndose casi en su totalidad con hidrógeno producido a partir de combustibles fósiles sin mitigación de emisiones, utilizando alrededor de 290.000 millones de metros cúbicos de gas natural y 90 millones de toneladas equivalentes de carbón, lo que expone la brecha entre los objetivos climáticos y la realidad del sector.

El hidrógeno de bajas emisiones, aún marginal

La producción de hidrógeno de bajas emisiones, ya sea mediante electrólisis alimentada con electricidad limpia, bioenergía o a partir de combustibles fósiles con captura y almacenamiento de carbono, sigue siendo marginal a escala global. No obstante, el informe de la IEA señala que la industria mostró un fuerte impulso a comienzos de la década, cuando los compromisos públicos generaron una rápida respuesta del sector privado.

En 2020, la producción global apenas superaba las 0,5 millones de toneladas. Para 2024, el volumen se acercó a 0,8 millones, y las estimaciones indican que habría alcanzado casi 1 millón de toneladas en 2025. De mantenerse los proyectos ya comprometidos, la producción podría superar las 4 millones de toneladas en 2030, lo que implicaría pasar de menos del 1% de la producción total actual a alrededor del 4% al final de la década.

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Avances en la producción de hidrógeno de bajas emisiones y producción potencial de proyectos comprometidos, 2020-2030. (Fuente: IEA)

Metas ambiciosas para el sector

El informe de la IEA recuerda que, a comienzos del 2020, se anunciaron objetivos que acumulaban 190 GW de capacidad de para 2030. Sin embargo, la realidad avanzó a un ritmo más lento: a fines de 2022 había menos de 0,7 GW en operación, y los datos más recientes muestran que la capacidad global apenas superaría los 4 GW en 2025.

"Fijar objetivos ambiciosos resultó útil para atraer actividad corporativa. Pese a esto, existen barreras para la entrada de nuevos productos al mercado, como los elevados costos para los primeros adoptantes y la falta de regulación e infraestructura adecuadas. La adopción de tecnologías emergentes suele ser, por lo tanto, un proceso largo y desigual, que combina avances rápidos con períodos de desarrollo lento. Otros sectores que hoy se consideran casos de éxito también atravesaron estas fases. Por ejemplo, pasaron 25 años desde la llegada de los primeros paneles solares hasta que la energía solar fotovoltaica alcanzó por primera vez una participación del 1% en el suministro eléctrico de un país", detallan desde la agencia.

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Hidrógeno de bajas emisiones: qué dice la IEA sobre su crecimiento y los obstáculos del sector

De acuerdo a la entidad, en los últimos años, los titulares en relación a este tema estuvieron dominados por retrasos, cancelaciones de proyectos y revisiones a la baja de objetivos, lo que alimentó la percepción de un freno en el desarrollo del hidrógeno de bajas emisiones.

"Lejos de estancarse o retroceder, el sector continúa avanzando y alcanzando hitos relevantes, aunque no al ritmo de las altas expectativas de comienzos de la década de 2020", indica el organismo.

Los proyectos de hidrógeno más grandes a nivel mundial

Uno de los cambios estructurales más relevantes es el salto en la escala de los proyectos. En 2020, el mayor electrolizador operativo del mundo tenía 25 MW, correspondiente a la planta de Industrias Cachimayo, en Perú. En julio del año pasado, la firma Envision Energy puso en marcha en China un proyecto de 500 MW, actualmente el mayor a nivel global.

A su vez, el proyecto NEOM Green Hydrogen, en Arabia Saudita, que se encuentra en construcción, prevé alcanzar 2,2 GW de capacidad para 2027, multiplicando por 90 el récord vigente al inicio de la década. Para la IEA, este cambio de escala es clave para reducir costos y acelerar la adopción tecnológica.

La producción se concentra en pocas regiones

China, Europa, India y América del Norte concentran cerca del 90% de la producción de hidrógeno de bajas emisiones comprometida hacia 2030, de acuerdo con el informe de la IEA. En contraste, otras regiones muestran un atraso significativo y solo podrían alcanzar producción a escala después de esa fecha, a pesar de contar con carteras de proyectos que, en conjunto, superan las 15 millones de toneladas potenciales.

Desafíos y obstáculos para el desarrollo del hidrógeno

Más allá del crecimiento de la oferta, la incertidumbre sobre la demanda aparece como el mayor freno para el desarrollo del sector. La IEA advierte que, si bien se firmaron acuerdos de offtake en los últimos años, la mayoría son preliminares y carecen de compromisos vinculantes.

Los contratos firmes representan menos de 2 millones de toneladas anuales, por debajo de las 4 millones de toneladas que podrían producirse solo con los proyectos ya comprometidos. Esta diferencia genera incertidumbre para los inversores y dificulta que nuevos proyectos alcancen decisiones finales de inversión, explica la entidad.

Qué falta para destrabar la próxima etapa del hidrógeno

Para la IEA, el crecimiento del hidrógeno de bajas emisiones dependerá de políticas públicas más focalizadas y previsibles. Entre las prioridades, el organismo señala la necesidad de "concentrarse en los usos existentes del elemento, promover mercados iniciales mediante compras públicas y exigir acuerdos de offtake como criterio de elegibilidad en los esquemas de apoyo".

Además, la agencia subraya el potencial de regulaciones internacionales en sectores como la aviación y el transporte marítimo para acelerar la adopción de combustibles basados en hidrógeno, así como la importancia de desarrollar sistemas de certificación de emisiones que permitan diferenciar el hidrógeno de bajas emisiones a lo largo de toda la cadena de valor.

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Producción de hidrógeno limpio: qué tan lejos está el mundo de los objetivos 2030

El informe advierte que los retrasos en la implementación de políticas, como la transposición de la Directiva de Energías Renovables en la Unión Europea, generaron incertidumbre para desarrolladores e inversores. Al mismo tiempo, señala que regulaciones excesivamente rígidas pueden frenar el desarrollo de una actividad que aún se encuentra en formación.

"Dado que se espera que el mercado del hidrógeno evolucione rápidamente, las políticas deben ser adaptativas, con ciclos de revisión cortos que contemplen los cambios del mercado. Este enfoque permite margen para la experimentación inicial, al tiempo que brinda claridad de largo plazo. Esa claridad es fundamental no solo para generar seguridad en las inversiones, sino también para asegurar que la adopción del hidrógeno de bajas emisiones pueda acelerarse más allá de los primeros avances y contribuir al cumplimiento de los objetivos de política energética de los países", concluye la IEA en su reporte.