Según detallaron desde el Gobierno de Neuquén, el programa tiene el objetivo de “mejorar la lectura en tiempo real de la actividad sísmica del subsuelo, evaluar y emitir los reportes pertinentes''. Además, como parte de este propósito, el Conicet alcanzó un convenio con el instituto dependiente de la cartera de Obras Públicas de la Nación, a fin de “asistir en el análisis y evaluación científica de la información que provea la red de monitoreo”.
Al respecto, Patricia Alvarado, actual titular del Inpres, confirmó que hasta el momento “son 11 los sismos registrados entre el 13 y 19 de julio en la zona de Sauzal Bonito y Añelo con magnitud mayor que 2.5 y profundidad entre 4 y 8 km”, y explicó que “en general, los temblores han sido de una magnitud de pequeña a moderada, alcanzando los 3.8 en la escala de Ritcher el sismo del 18 de julio de 2019”.
“Es importante saber que Neuquén es parte de la cadena andina, donde los sismos son esperables”, sostuvo Alvarado, quien advirtió que aún no se puede determinar si los movimientos están relacionados o no a la actividad petrolera, ya que “todavía no se puede testear con toda la suficiencia de equipamiento e información”.
En esta línea, la autoridad de la entidad detalló que, dentro del mapa de Zonificación Sísmica de la República Argentina, la provincia está ubicada en la zona 1 y 2, considerada de peligrosidad reducida a moderada, tras explicar que la región 2 corresponde a la parte andina, y la 1 a la parte este del mapa.
“En este caso, Sauzal Bonito está ubicado en una parte de la Dorsal Huincul, en donde existen fallas geológicas locales que tienen una recurrencia en los movimientos, por lo que los sismos son esperables”, agregó.
En su etapa inicial, el programa de Monitoreo Sísmico Provincial contempla el trabajo de un total de 16 equipos de registro sísmico continuo, que serán donados por 12 firmas que operan en la cuenca neuquina. Los dos primeros sismógrafos fueron instalados a mediados de 2019, en localidades cercanas a los centros poblados de Añelo y Sauzal Bonito, en una labor conjunta realizada entre el organismo de Energía neuquino, la subsecretaría de Defensa Civil y la Optic.
Alvarado señaló que el estándar que tiene el país para localizar automáticamente un movimiento es de 8 estaciones sismológicas, y añadió que “si uno quiere triangular dicha información para caracterizar los movimientos, es necesario contar, por lo menos con 3 instrumentos garantizados con buena conectividad y que rodeen al sismo”.
“El objetivo es cubrir en este estudio a todas las zonas que están poblados, al margen de aquellas en donde se lleva adelante la actividad hidrocarburífera no convencional, y reevaluar en función a la Norma de Construcción sismorresistente del Inpres. Se debe prever que si hay un impacto en las construcciones sea menor de acuerdo a este reglamento vigente en el país”, indicó.
Para finalizar, la titular de la cartera instó a los ciudadanos a colaborar con el instituto a través de su página web, donde pueden informar sobre un sismo percibido que aún no ha sido publicado, y advirtió en la importancia de revisar “con cuidado” la información provista por la Red Geocientífica de Chile, al señalar que “se trata de una red de aficionados y no de organizaciones oficiales gubernamentales”.