Mediante un comunicado, los trabajadores de las industrias energéticas y afines consideraron que el escenario es errático y opaco donde la inflación “no da respiro a los argentinos y la falta de políticas claras en materia energética, sumada a las luchas de poder que nada tienen que ver con el futuro del país impactan de lleno en los ingresos de los trabajadores”.
“La situación es gravosa porque los sueldos aumentan y las escalas permanecen inmutables con el solo fin de castigar al que lleva un plato de comida a su casa o se juega la vida en trabajos riesgosos. Nos encontramos así frente a la paradoja de tener trabajadores que evitan dar lo mejor de sí para evitar que ese impuesto regresivo les quite una parte importante de sus salarios. Es inconcebible que este tributo permanezca vigente. El sudor del trabajo alimenta la ineficiencia y el dispendio”, aseguraron.
“Estas confiscaciones al salario tampoco aportan al entramado productivo de nuestro país. Es claro que a mayores ingresos la economía circula mejor y con sus excedentes puede generar un ahorro que podrían transformar al actual escenario económico nacional en un círculo virtuoso que se debería reflejar en mayor actividad, más puestos de trabajo, más inversión y , de forma natural, mayor recaudación para el Fisco. Nuestra postura es clara: Hay que eliminar de forma urgente el impuesto a las ganancias para los trabajadores asalariados”, subrayaron.
Acciones concretas
Congreso de Catheda Neuquén (1).jpeg
Desde el Congreso de Catheda también cuestionaron por la falta de políticas a largo plazo de Nación y del Congreso Nacional. “Ya no hay políticas de largo plazo y, tanto las autoridades responsables del Poder Ejecutivo, como las Comisiones responsables en el Congreso Nacional de manejar y legislar sobre la actividad, se alejan de la realidad”, criticaron.
“Quienes mejor conocen tanto los problemas como las posibles soluciones son los propios trabajadores, por lo tanto, es al que más hay que escuchar y eso se hace a través de nuestras organizaciones”, destacaron y pidieron ser convocados por ambos poderes del Estado en la elaboración y definición de las políticas públicas.
Entre las medidas más urgentes solicitan liberar de trabas a la importación de equipos de perforación y de fractura de hidrocarburos. “Tenemos un programa que permite a las empresas la reinversión de los ingresos por producción incremental en bienes de capital. No podemos trabar la generación de recursos y de empleo genuino”, aseguraron.
También pidieron participar del debate por el fin de las concesiones de las 22 represas hidroeléctricas del país y estar dentro del proyecto de la futura planta de GNL.
Asimismo, exigieron la urgente reactivación del Plan Nuclear de Generación Nucleoeléctrica, la terminación y puesta en funcionamiento del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), el rápido tratamiento y sanción de la Ley de fomento para proyectos de hidrógeno y continuar con el Plan de Construcción de Líneas Eléctricas de Alta Tensión, entre otros temas.