Entre los beneficios a las empresas que trabajen en la producción de hidrógeno, en concepto de exportación, por tres años desde la promulgación de la ley no se aplicará el derecho de exportación a los productores que vendan al mundo esta energía; pasado ese tiempo, las alícuota variarán según el tipo de producción. Todo estará regido por una autoridad de aplicación.
Uno de los apartados especiales es la investigación, desarrollo e innovación en hidrógeno. En el mismo se arenga el denominado “Compre Argentino”, un beneficio –mediante acreditación– de componentes nacionales en instalaciones electromecánicas, que habilitará un certificado fiscal para ser aplicado en el pago de impuestos.
Además de una importante lista de beneficios, que incluye deducción del impuesto a las ganancias para las adquisiciones de hidrógeno, la creación del FONHIDRO (Fondo para el Desarrollo de la Industria Nacional del Hidrógeno), con el objetivo de otorgar préstamos, subsidios o realización de aportes al sector privado y al arco científico argentino que propicie el desarrollo de la cadena de valor de esta industria. Recursos provenientes del Tesoro Nacional serán los que se inyecten en el FONHIDRO, “los cuales no podrán ser inferiores al 10% del ahorro en combustibles fósiles que surja de la incorporación del hidrógeno verde”.
Otro artículo prevé la creación del Instituto Nacional para la Promoción del Hidrógeno (INPROH), bajo la órbita de la cartera de Desarrollo Productivo –con autarquía administrativa y funcional– que tendrá como tarea específica propiciar las condiciones para la producción de hidrógeno “renovable y bajo en emisiones de carbono” a través de “políticas públicas para el desarrollo de tecnología nacional, la infraestructura de transporte, almacenamiento y distribución del hidrógeno, y la investigación e innovación científico-tecnológica en toda su cadena de valor así como respecto a los sectores productivos vinculados a su aplicación”
Un dato no menor es como se imaginan a las autoridades de este reducto fundamental para la industria. El directorio tendrá representación de la Cámara de Diputados y del Senado de la Nación, además de Universidades Nacionales y diversos estamentos públicos que se abocan al desarrollo científico.