De acuerdo a su exposición desarrollada en el Hotel Alvear Icon de la Ciudad de Buenos Aires, se trata de proyecciones muy cautelosas que anticipan una duplicación de la demanda de GNL mundial “aun reemplazando una pequeña porción de carbón”.
“Tenemos la oportunidad de poner en valor el gas como energía de transición. La dependencia vía gasoducto ha demostrado que es muy compleja en el mundo, mientras que el GNL permite otra flexibilidad”, agregó.
En ese sentido, subrayó el papel de Vaca Muerta como proveedor de ese gas a licuar por ser “una roca absolutamente competitiva en términos de productividad y reservas”.
En otro apartado, Ferreiro mencionó que también habrá un rol destacado para el gas argentino en el mercado del hidrógeno bajo en carbono, que no será hegemonizado solamente por el producido a partir de electrólisis de origen renovable, es decir, al que se lo denomina como hidrógeno verde.
En este caso, además de la posibilidad de exportar hidrógeno azul, también existe la chance de que esa producción de hidrógeno se realice en continente europeo para poder sortear las dificultades de transporte que se observan en la actualidad.
“Se está estudiando la posibilidad de transportar el gas de forma licuada, hacer el proceso de hidrógeno en el puerto de Rotterdam y regresar el dióxido de carbono para reinyectarlo en el yacimiento. Eso dio un costo muy competitivo”, indicó.