“Algunos proyectos de licuefacción se están replanteando, ya sea para retrasar la inversión o bien cancelarlos. Eso va a hacer que dentro de dos o tres años se empiece a recuperar el precio por un balance entre oferta y demanda”, señalo a +e Gabriela Aguilar, gerenta general de Excelerate en Argentina, que opera el buque regasificador de Escobar.
Algunas consultoras esperan que este año la cotización se estabilice en torno a los u$s 3,50 el MBTU, para crecer hasta los u$s 4,50 en 2021 y a u$s 5,50 en 2022. Antes de la pandemia, se estimaban precios en los u$s 7.
La coyuntura es una buena noticia para la Argentina, que debe importar GNL para atender los picos de demanda durante el invierno. “Ahora hay un exceso de oferta y cancelación de cargamentos, por lo cual el país se está beneficiando. IEASA tomó buenas decisiones en términos de ir escalonando las compras en base a la evolución de los precios”, consideró Aguilar.
A largo plazo, la industria gasífera está esperanzada en que el país se convierta en un jugador de peso en el mercado global del GNL de la mano de Vaca Muerta. El único proyecto en marcha es el barco de YPF que licúa gas en Bahía Blanca, cuya operación estará paralizada al menos hasta septiembre porque la producción local es necesaria para atender el consumo invernal. Luego, la petrolera estatal deberá decidir si continuar o no con el negocio ante los bajos precios.
Además, Transportadora Gas Del Sur (TGS) y Excelerate evalúan la construcción de una planta modular en Bahía Blanca. Sigue el trabajo técnico y ahora decidirán en conjunto si van a posponer esta inversión pensada para fines de año.
La idea es construir primero un módulo para procesar 4 millones de m3 diarios, con una inversión de u$s 400 millones. El proyecto global sería de cuatro módulos que demandarían u$s 1600 millones. “Al no haber posibilidades de evacuación en verano, hay una canibalización del precio para poder inyectar y no tener que reducir producción”, señaló Aguilar.
“Nadie va a hacer una inversión grande para vender a precios bajos o tener que cerrar pozos, menos aún en un contexto de restricción financiera y de gran incertidumbre global. Hay que darle instrumentos al productor para que cuando tome la decisión de invertir, sepa que esa producción va ser estable, la va poder vender”, añadió.