En este marco, la titular de la cartera energética destacó que el GNK “va a cambiar la vida de nuestro país”, permitiendo comenzar a dar vuelta la balanza energética y no necesitar importaciones energéticas y para empezar a recorrer un camino exportador. “Hoy Vaca Muerta no tenía cómo evacuar la producción, cómo crecer”, consideró.
“Esta primera etapa fue realizada con recursos del Tesoro Nacional, sin financiamiento de otros organismos ni privados, porque se entendió su importancia. Para el Estado, entre lo que se ahorra de importaciones y subsidios, al poder acceder a un gas más económico, el costo se recupera en dos años”, agregó.
El Ministerio de Economía de la Nación y la Secretaría de Energía fijaron un cronograma de habilitaciones y puesta en marcha que llevará alrededor de 15 días hasta concluir el 9 de julio con un acto inaugural. El proceso de llenado del gasoducto responde a procedimientos habituales, que involucran fases de barrido y presurización de las cañerías de forma progresiva.
Las autoridades proyectan que el GNK permitirá un ahorro de 1.700 millones de dólares en una primera etapa y para el 2024, que va a estar todo el año operativo, va a significar un ahorro de 4.000 millones de dólares.
“El impacto es increíble. El país no va a necesitar importaciones de envergadura. Se va a poder comprar GNL (a través de barcos) para algunos picos de invierno, compras puntuales, pero no se va a necesitar de bloques de barcos importantes. Sergio Massa puso como prioridad la red de gasoductos”, ponderó Royón.
El ducto es la obra de ingeniería más importante de los últimos 50 años, se concretó en un plazo récord de 10 meses. La obra atraviesa cuatro provincias: desde la planta de tratamiento de gas en la neuquina Tratayen, emplazada en el corazón de Vaca Muerta, pasando por Río Negro, La Pampa, hasta Salliqueló.