Su CEO Oscar Sardi, afirmó este miércoles en una entrevista con Econojournal que, si bien hay que esperar a que se oficialice la adjudicación, conoce paso a paso las tareas que hay que empezar a realizar a partir del martes próximo.
“La tarea es simple, pero a la vez compleja. Lo primero que hay que hacer es extraer todo el aire que el caño tiene y después, paso a paso, ir presurizándolo en los 560 kilómetros que tiene el gasoducto. Va a requerir unos 25 millones de metros cúbicos de gas y es una tarea que va a demandar desde que empieza la inyección en el momento inicial hasta el momento final que el caño queda totalmente presurizado del orden de los 30 días”, dijo.
Tomando como válida la fecha que anticipó Royón de que el mismo 20 de junio empezaría el llenado, Sardi indicó que, “desde el momento que abramos la válvula, son 30 días para ponerlo en servicio y que el gas empiece a circular. Son 30 días para que veas movimiento del gas transfiriendo a los tramos finales de TGS para llegar a CABA, GBA y Buenos Aires”, agregó.
Más allá de esta nueva concesión, Sardi se refirió al vencimiento de los contratos del tronco principal de la compañía tras la privatización de los años 90’ que, a partir del segundo semestre del 2023, empieza el plazo para discutir las prórrogas.
“Tenemos decidido realizar este pedido en la medida que abran la ventana en el menor tiempo posible para dar certeza a los accionistas y los inversores que quieren tener certidumbre. La ventana del pedido de prórroga empieza a mediados de este año y termina a mediados del 2026, 18 meses antes de que termine la licencia”, subrayó.
Finalmente, adelanto que dentro del radar de la empresa también está la incursión hacia el negocio de transporte de petróleo: “nos preparamos para que en algún momento surja la TGS Oil. Es un negocio demandante con una ventana bastante más limitada que el gas natural”.