“Cada día que cuenta y es un metro cúbico producido o de menos que vamos a tener en el ingreso a invierno”, comentó esta mañana una fuente de la industria.
El Plan Gas.Ar es un estímulo a la producción, que tiene como eje principal los volúmenes adicionales que se producirán en Neuquén en los próximos cuatro años. Junto con el aporte de la Cuenca Austral, en el sur del país, se trata de los dos puntos neurálgicos de producción a los que apuesta el gobierno nacional para evitar más compras de gas natural licuado al exterior (GNL).
Este año el país deberá importar al menos 1000 millones de dólares en gas licuado, para compensar lo que no se produce internamente.
El lugar común dentro de la industria petrolera radica en que el plan estímulo a la producción fue autorizado “tarde”. Es decir, luego de una discusión de casi ocho meses, el acuerdo de precios entre las productoras y el gobierno nacional llegó sobre finales del 2020, poniendo una presión adicional a la velocidad con la que debería perforarse en los bloques gasíferos, a fin de lograr sumar volúmenes de gas para el invierno del 2021.
Todo lo que no se aporte, hay dos vías para reemplazarlo. En los dos casos, implica una erogación adicional para Nación: más importaciones de gas o fuel oil, el otro insumo utilizado para la generación en centrales térmicas e industrias.
En ese contexto, las principales petroleras habían acelerado en los bloques del shale neuquino. Es lo que se vio en los dos primeros meses del 2021, cuando por esta necesidad de impulsar la producción de gas (sumado al incremento en la demanda interna de combustibles), los sets de fractura de los pozos horizontales de Vaca Muerta alcanzaron un récord histórico, al superar las 730 etapas de fractura, superando así una marca del 2019.
El reclamo de recomposición salarial que llevó a la ruta el personal de Salud implica seis días de cortes que afectaron el transporte de personal y de insumos que venían permitiendo sostener el ritmo de producción.
Bloques de gas como Fortín de Piedra (Tecpetrol), La Calera (Pluspetrol) y Rincón del Mangrullo (YPF), parte de la apuesta central para el despegue de la producción de gas, se vieron afectados por una metodología que los dejó prácticamente aislados y sin margen de maniobra. La línea de llegada al período de mayor consumo está a la vuelta de la esquina y en esa instancia cada hora cuenta, afirmaron las fuentes de la industria consultadas para esta nota.
En Vaca Muerta hay sets de fractura paralizados y equipos fuera de funcionamiento, dispuestos “en posición segura”, hasta que puedan volver a utilizarse.
En el caso de los pozos de crudo, la situación sigue teniendo rebote con el gas: buena parte de esos pozos traen volúmenes de gas asociado (el gas que sale de un pozo de petróleo que se inyecta en el sistema de gasoductos) que resultan sustanciales en el juego de suma y resta en el que está el país en medio del extenso declino de su producción y la falta de inversiones por la crisis macroeconómica que se nota con más crudeza desde el 2019.