La obra requeriría de una inversión total estimada enu$s 150 millones, dependiendo del estado funcional de los caños abandonados a lo largo de la traza. Este gasoducto, cuando esté terminado, podrá transportar tres millones de metros cúbicos adicionales a los que ya transporta el Gasoducto del Norte. No obstante, el volumen adicional puede incrementarse hasta 10 millones de metros cúbicos con la instalación de plantas compresoras.
Lo que ya está construido se encuentra habilitado parcialmente y se lo utiliza para mejorar la oferta a Rosario y a otras localidades santafesinas y chaqueñas con gas inyectado desde el sur del país, lo que supone a su vez nuevas limitaciones por la falta de infraestructura. Fuentes oficiales confirmaron que el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, encargó a Ieasa (exEnarsa) que "rápidamente tome todas las acciones para reiniciar las obras".
La instrucción que recibió la empresa estatal, que desde marzo conduce Andrés Cirnigliaro, es la de "relevar el estado de situación del gasoducto". El proyecto original contemplaba la concreción de 1.500 kilómetros de ductos troncales y otros 1.500 kilómetros de ramales, una obra que se puso en marcha en 2007 con la idea de promover el abastecimiento de gas natural en las provincias del Noreste.
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