Con el fin del Plan Gas, el rol de Cammesa y otros organismos estatales cambiará drásticamente. La idea central es que las generadoras y distribuidoras negocien libremente con los productores, replicando el modelo de funcionamiento de una industria sana y eficiente. "Va a haber mucho gas, con lo cual el precio también va a ser muy razonable", afirmó.
Respecto a los reclamos del sector industrial sobre los costos, Tettamanti aclaró que el problema de fondo no radica en la producción, sino en la falta de infraestructura de transporte. La solución, por tanto, no es la regulación, sino la inversión privada en gasoductos. "Eso se resuelve dando el contexto a los privados para que hagan más gasoductos", añadió.
Asimismo, el gobierno ha cambiado la metodología de importación. En lugar de estimaciones rígidas, ahora se consulta directamente a la demanda a través de subastas para ajustar la compra de GNL a las necesidades reales del mercado. "El que lo sabe es la demanda, no hay nadie que tenga mejor información", explicó.
Finalmente, la funcionaria subrayó que el objetivo de estas reformas trasciende la producción energética. "Producir es un medio para que la gente viva mejor", señaló, enfatizando que la competencia y la inversión privada son los únicos caminos para recuperar los salarios reales y detener la fuga de capital humano y profesional en el país.