“La región tiene la fortuna de contar con recursos significativos en Vaca Muerta, que ha demostrado productividad con características similares a los campos no convencionales de Estados Unidos”, aseguró el consultor, y dijo que esto ha permitido una rápida curva de aprendizaje y eficiencia en la producción, lo que ha llevado a una gran capacidad de producir petróleo y gas a precios competitivos.
El norte de Argentina tiene una demanda estimada de 14 a 16 millones de metros cúbicos de gas por día, una cantidad significativa necesaria principalmente durante los meses de invierno. Además, hay una demanda de 3 a 4 mm3/d de gas en el norte de Chile debido al funcionamiento de termoeléctricas a carbón en esa región. Y, a través del gasoducto Cuiabá, existe un potencial de 5 mm3/d en Brasil, aunque el área de influencia de ese gasoducto podría alcanzar hasta 30 mm3/d, una cantidad que Bolivia ya no puede cubrir debido a su declinante producción.
La visión de Alvaro Ríos Roca es que si se suman todas estas demandas, incluida la interna de Bolivia, la región tiene un consumo potencial de 60 a 70 mm3/d de gas. Para satisfacer este nuevo gran mercado de cercanía, propone como solución no sólo revertir el sentido, sino reforzar y ampliar el Gasoducto del Norte, que conecta Bolivia con Argentina. Según Roca, si se revierte como está planificado, y se amplía, la región podría aprovechar la infraestructura ya construida y “mover unos 30 mm3/d de gas en el mercado regional en unos 3 a 4 años, con el potencial de llegar a 60 mm3/d”.