Tal como se informó, Nación no descarta una nueva licitación, similar a la de inicios de diciembre, acaso con el “gancho” de un mejor precio tope, si bien el argumento que hizo conocer para explicar ese faltante en la licitación fue que las operadoras no se comprometían a cumplir dado los tiempos: los nuevos pozos para abastecer ese momento de la demanda acaso no llegarían a producir a tiempo. Hay otras fuentes del sector petrolero que plantean que, en rigor, las empresas presionan por un mejor precio para garantizar una cuota adicional de producción para mayo-septiembre, a sabiendas de que el Estado deberá comprar GNL o combustibles a un precio más elevado en el exterior.
En este escenario, el dato es que la baja en la provisión desde Bolivia es otro motivo adicional para seguir reemplazando importaciones con gas de Vaca Muerta y la Cuenca Austral, a la postre, los dos grandes motivos del país en el corto plazo para darle nuevo impulso a la industria gasífera.
Si Argentina quisiera descomprimir su frente macroeconómico, restándole presión al dólar, tiene un buen argumento en el desarrollo de gas, el combustible fósil llamado a tener un rol central en la transición hacia el paradigma de las energías limpias, que algunas de las gigantes petroleras mundiales empezaron a transitar más rápidamente en el 2020 en medio del cisma provocado por el COVID-19.
También esta semana la Secretaría de Energía dejó sin efecto la licitación que había impulsado el gobierno de Mauricio Macri para la construcción de un nuevo gasoducto entre Vaca Muerta (Tratayén) y Salliqueló, en la provincia de Buenos Aires.
La obra, central para el futuro del shale gas neuquino, dicen, tuvo el pulgar hacia abajo del presidente Alberto Fernández.
La licitación de un nuevo ducto troncal para garantizar el transporte llegaba de la mano de un régimen tarifario especial por 17 años, y se concedía para un total de 35, ampliables a otros diez.
En la resolución que dio a conocer este medio, la cartera de Energía instruye a la subsecretaría de Hidrocarburos para que estudie otras vías posibles para la construcción de un tendido de esas características y posibles ampliaciones a infraestructura existente. Al margen del hecho político, está claro que el shale gas requiere de una obra similar para garantizar en el futuro posibles salidas a mercados fuera del país, si lo que se busca es aprovechar el enorme potencial que plantean las áreas gasíferas.