El mes pasado, de acuerdo al consultor, se registró un récord de importaciones en el gas licuado, con 30 millones de metros cúbicos por día en promedio (MMm3/d), mientras que para los líquidos, se observó el equivalente a 19 MMm3/d de gas. “Entre el gas de Bolivia, el gas licuado y los líquidos que se utilizaron, básicamente se importaron 63 MMm3/d, lo cual representa un poco más de la mitad de toda la producción nacional que hubo en mayo, que fue de 121 MMm3/d”, detalló.
En este marco, Dreizzer destacó el incremento alcanzado en la producción de petróleo y gas nacional, tras resaltar la recuperación del precio internacional del barril y el lanzamiento del Plan Gas.Ar.
Sin embargo, el exfuncionario mencionó las diferencias que existen actualmente entre los sectores del crudo y del gas en el país: “Para el primer caso, Argentina tiene el potencial para exportar muchísimo más de lo que importa ya que, para el año 2000, se llegó a producir 800 mil barriles por día (bpd) y hoy estamos produciendo alrededor de 500 mil bpd, con lo cual aún está disponible toda la infraestructura para poder exportar”.
“La industria petrolera se rige mucho por el precio internacional. El precio local está presionado más a la baja, debido a los valores de los combustibles. Entonces, desde el punto de vista de los líquidos, lo que falta es plata, financiamiento o gente que quiera invertir más cantidad de dinero, pero las condiciones físicas ya están dadas para que esto suceda”, sostuvo.
En cambio, para el caso del gas, el especialista declaró: “En invierno, el consumo residencial de Argentina se multiplica por 5, con lo cual es difícil dejar de importar. Pero lo que se trata de hacer es reemplazar esas importaciones con producción local”.
“Según los datos que vimos de mayo y junio, pudimos ver que se despertó el monstruo que había debajo de la tierra, porque, con el Plan Gas 4, que da un precio de alrededor de 4.5 dólares por millón de BTU para el período invernal, la producción reaccionó y las inversiones reaccionaron”, explicó.
De acuerdo a Dreizzer, “Hace falta una inversión en infraestructura en el gas. Se habló de construir un nuevo gasoducto para poder evacuar el crudo del yacimiento y llevarlo a Buenos Aires, pero todavía ese proyecto no empezó”.