También, como ya se lo dijo a sus inversores, el 60% que respaldó la refinanciación del vencimiento de marzo, el acuerdo es una forma de preservar el valor de sus inversiones. YPF es esa empresa de combustibles que produce petróleo y que podrá pagar sus deudas con actividad en los campos petroleros pero sobre todo con ventas en los surtidores.
El gas de la empresa nacionalizada y de las otras 15 compañía e inversores que participaron del Plan Gas.Ar sustentará buena parte de la actividad, también, hasta que se devele del todo el margen de producción estable de crudo que permitirá el COVID-19.
La exportación de gas a Brasil por primera vez en seis años que dio a conocer +e implica otra poderosa muestra de las chances que tiene este segmento de la producción, mientras el gobierno nacional indaga si hay un interés tal del sector industrial brasileño que haga redituable construir un gasoducto que garantice la provisión de shale gas hacia el sur brasileño en una primera instancia.
Está claro que la agenda prioritaria del gas hoy pasa por dos temas prioritarios del 2021: por un lado, el afianzamiento del proceso de producción en marcha desde finales del 2020, las condiciones macroeconómicas que volverán sostenible ese contexto, y por el otro, las garantías de abastecimiento para este invierno, en un contexto en el que podría necesitarse un segundo buque regasificador de GNL en la costa de Bahía Blanca.
El Brent, con un techo máximo por ahora de casi 65 dólares, les resta presión a los desarrollos de todos los campos petroleros del país, y como nunca en el último año a Vaca Muerta, que si la demanda interna lo permite, encontraría una gran oportunidad para afianzar esa veta de grandes resultados de los principales bloques no convencionales de crudo (Bandurria Sur, uno de ellos, acaba de superar su propio récord de producción con 13 mil barriles diarios, una cifra menor para el concierto internacional, pero a que a todas luces es un indicador de cierto nivel de repunte que había quedado de lado con la llegada de la pandemia).
Pero la suba del crudo en el mercado mundial también es ese dilema que ya empieza a jugarse con más notoriedad en los surtidores: cuántos aumentos más autorizará el gobierno nacional mientras se debate cómo contener la disparada de los precios de los principales alimentos.
En un año con un frente electoral y con la presión inflacionaria, será una variable crucial para la rentabilidad de las principales productoras y refinadoras del país.