"La inversión no es la suficiente. Los equipos de perforación activos en la Cuenca Neuquina nunca se recuperaron después del DNU (566) que hizo la administración anterior en agosto de 2019, una medida que modificó el precio del petróleo en el mercado local. Cualquier inversor tiene una sensibilidad muy clara cuando se intervienen los mercados de ese modo", recordó Gerold.
"Se habla de un boom de las exportaciones de Vaca Muerta. Ese es el petróleo que no absorbe el mercado local. Con las nuevas restricciones y una caída de los combustibles, las exportaciones van a volver a aumentar. Eso no quiere decir que la producción vuelva a niveles prepandemia", señaló Gerold. La producción a abril fue de 511 mil barriles por día y se mantiene en ese orden.
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Gerold indicó que la Cuenca Neuquina por si sola no puede mitigar la caída de otras zonas productoras importantes como el Noroeste y la del Golfo San Jorge. "El nivel de inversión, aún con precios atractivos, es insuficiente para consolidar una recuperación de la producción de gas", señaló. Sin embargo, el ingeniero y consultor valoró que el Plan Gas.Ar haya servido como una señal positiva para los inversores.
"La caída más grande en la historia de la producción del gas natural fue en 2020, con un 8,6% de reducción, y logró ser estabilizada en los primeros meses de este año con el Plan Gas.Ar. El plan ataca algunos problemas del mercado como el precio y la contratación a un cierto plazo", señaló. Esa producción todavía no se observa en el mercado, pero ayudará a compensar el declino de Salta y Chubut.
"En la Cuenca Neuquina, si bien comienza a repuntar el número de pozos de gas que se terminan por año, no vamos a llegar a los niveles elevados que hubo como se respondió, en algunos casos, a la Resolución 46", expresó. Quizás en los meses de mayo y junio pueda verse un repunte de la perforación, pero las perspectivas no son de una tendencia al alza.
La caída de la producción en Bolivia también obliga a la Argentina a acelerar la producción gasífera, dado que no podrá contar con esas importaciones.
"(El Plan Gas) es otra demostración de que en cierto entorno de negocios, la Argentina pueda desarrollar su gas natural de forma competitiva. El gobierno nacional lo hace con subsidios porque no se anima a refrendar estas precios con los consumidores, algo que se entiende porque la situación de pobreza y de pérdida de ingreso de todos los habitantes es descomunal. Lo que no puede pasar es que sean las empresas las que subsidien a los consumidores con precios por debajo de sus costos de desarrollo", analizó Gerold.