Al finalizar el proyecto, se estima que el Estado ahorrará unos US$ 1.000 millones por sustitución de importaciones, con un efecto neto sobre la balanza comercial energética de alrededor de US$ 2.500 millones por año, al tener en cuenta la merma en la importación y el aumento en los volúmenes de exportación.
"En este momento en la Argentina, después de la guerra, el millón de BTU pasó de US$ 8 a US$ 60, y este gasoducto va a permitir no solamente que dejemos de importar gas sino que podamos pasar a exportar a Brasil y Uruguay", dijo De Mendiguren.
Asimismo, el titular del organismo indicó que "por orden del Gobierno" el BICE está "apurando muchísimo" el proyecto, que actualmente está en proceso de licitación.
El Banco es el fiduciario del Fondo de Desarrollo Gasífero Argentino (Fondesgas), un fideicomiso de administración y financiero formado principalmente con los recursos provenientes del Aporte Solidario y Extraordinario y otros fondos de operaciones de crédito, renta o que se asignen anualmente en el Presupuesto Nacional.
Respecto a la crisis internacional del gas, De Mendiguren señaló que "puede impactar en el tema industrial" pero informó que se están tomando las medidas para minimizar el impacto.
"Lo importante ante este hecho internacional es poder planificarlo y con la planificación se puede hacer mucho adelantando turnos o producciones", agregó.