En gas natural, el impacto de la guerra llevaría el costo de abastecimiento en el período invernal a 5,3 dólares por MMBTU, cerca de un 4% por encima de los precios registrados en el invierno del 2025. Por el lado de la electricidad, habría un incremento superior cercano al 7,5% al pasar el costo monómico de 94 dólares el MWh a 101 dólares este año.
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“Es ese contexto, el nivel de las tarifas y subsidios en energía eléctrica y gas natural estará determinado en buena medida por cómo se asigne el combustible importado a cada uno de los segmentos de la demanda”, afirmó la consultora de Nicolás Arceo.
Quién pagará el GNL importado
A priori, la utilización de GNL se concentraría en los segmentos de generación e industria, pero persiste la incógnita de a qué segmentos de la demanda se va a dirigir el GNL adquirido y cuál será su precio de comercialización en el mercado local.
Otra luz roja que se encendió el año pasado fue la caída en la producción de shale gas en la ventana de gas seco como respuesta al fuerte salto del gas asociado al shale oil. No obstante, en el primer trimestre de 2026 se duplicó la cantidad de pozos enganchados respecto a lo verificado en idéntico período de 2025.
Por último, el panorama se completa con el nuevo esquema de subsidios al gas por garrafas que, a diferencia del esquema anterior, la norma no establece un precio de referencia para la garrafa, sino que fija un monto de reintegro por unidad.
Acá se aplicará un reintegro de $9.593 por cada garrafa (a actualizarse en función del butano) y se entregarán dos unidades de 10 kg por mes entre abril y septiembre y una garrafa mensual el resto del año.
De esta manera, el monto definido en abril de 2026 para la cobertura de una garrafa se ubica por debajo del costo de mercado. Según datos de la Secretaría de Energía, el precio de la garrafa (YPF) en agosto de 2025 superaba los $20.000 por unidad de 10 kg.