Los trabajos demandarán un plazo ininterrumpido de 41 meses hasta la puesta en marcha del complejo. Durante esta ventana de tiempo, Pampa Energía otorgará garantías corporativas a favor de los constructores. Estas herramientas financieras avalan el cumplimiento de las obligaciones de pago de Fértil Pampa bajo el contrato. La conducción de la empresa aclaró que estas estructuras comerciales son habituales en megaproyectos y no alteran su sólido perfil de riesgo.
El rol del RIGI y los dictámenes de transparencia
El proyecto requiere el respaldo normativo del Estado para garantizar su viabilidad financiera a largo plazo. Fértil Pampa solicitó formalmente la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a nivel nacional y al Régimen de Inversiones Estratégicas de la Provincia de Buenos Aires (REPIE). La obtención de estos beneficios resulta obligatoria para destrabar ciertas etapas de la obra. De hecho, el propio contrato EPC incluye cláusulas que habilitan a Pampa a ejercer derechos de rescisión o freno temporal si el RIGI no entra en vigencia para el proyecto.
Pampa Energía abastecerá la planta de fertilizantes con gas de Vaca Muerta.
Un dato de relevancia institucional recae sobre la participación de SACDE, empresa constructora que comparte vínculos accionarios con Pampa Energía. Como la garantía corporativa otorgada supera el 1% del patrimonio neto de la compañía, la normativa exige controles estrictos. El Comité de Auditoría emitió un dictamen técnico bajo las normativas de la Ley de Mercado de Capitales. El organismo validó la operación y confirmó que las condiciones pactadas se encuadran dentro de los valores habituales del mercado libre.
Gas neuquino para sustituir importaciones
Desde una óptica de política energética, la planta de urea representa el eslabón perdido en la cadena de valor del desarrollo no convencional. El nuevo complejo consumirá volúmenes colosales de gas natural y energía eléctrica. Pampa suministrará de forma directa estos insumos, que explican el 70% de la estructura de costos operativos de la planta. Esta integración vertical otorga al proyecto una competitividad imbatible frente a rivales internacionales.
El impacto macroeconómico altera por completo la ecuación de divisas de la República Argentina. América del Sur importa actualmente 11,5 millones de toneladas de urea al año y depende de forma riesgosa de Medio Oriente. Los países árabes concentraron el 34% de las exportaciones globales de urea en 2025, un factor que expone a la agroindustria local a la volatilidad bélica.
La puesta en marcha del complejo neuquino-bonaerense mitigará este riesgo geopolítico. Pampa Energía proyecta generar un superávit cambiario acumulado superior a los 40.000 millones de dólares durante la vida útil de los equipos. Esta cifra surge de exportar por más de 24.000 millones de dólares y de sustituir importaciones por otros 16.000 millones. El gas de Vaca Muerta, otrora limitado por cuellos de botella en gasoductos invernales, encontró su vía regia hacia los mercados del mundo en formato de fertilizante.