“En el contexto de segunda ola que atravesamos y para seguir haciendo frente a la importante demanda de GLP que tiene nuestro país, requerimos de medidas que saquen a las fraccionadoras de la complicada crisis que sufren”, reclamó el presidente de la entidad, Pedro Cascales.
La cámara aseguró que por la pandemia del Covid-19 y por el atraso en la actualización de los precios de referencia se llegó a que la actividad de fraccionado de gas envasado esté en un contexto de déficit insostenible.
Indicaron que la garrafa de 10 kg. de gas butano debería aumentar como mínimo entre $ 200 y $ 250, dependiendo de la región del país, para obtener un margen operativo adecuado.
Los empresarios del GLP aseguran que tienen un margen de 3 dólares por garrafa, la mitad que el promedio de la región.
El Gobierno Nacional estableció a principios de abril aumentos de precios de la garrafa social que se aplicarán de manera escalonada. A la par se actualizará el monto de subsidio que reciben los sectores más vulnerables.
La Secretaría de Energía estableció que desde el 6 de abril el envase de 10 kilos de GLP tiene un precio al público de $424,43; el de 12 kilos, de $509,32, y el de 15 kilos costará 635,65 pesos.
“Hay una necesidad imperiosa de cubrir los costos operativos y de recuperar una razonable rentabilidad que permita mantener el nivel de inversiones tal como lo marca la Ley 26.020”, sostuvo Cascales.
CEGLA señaló que el dato que explica el desfase actual y que marca la situación en la que se encuentra el sector fraccionador argentino de GLP es que los márgenes establecidos de las tareas de fraccionamiento y distribución en Argentina se ubican en u$s 3 por garrafa de 10 kg. Este número es la mitad respecto a los de los países de la región que, en promedio, ubican ese valor alrededor de los u$s 6.