El desempeño de mediano plazo confirma esa tendencia: desde noviembre de 2023 —mes previo al inicio de la gestión de Javier Milei— hasta la actualidad, la minería acumula una expansión de 27,5%, ubicándose como el sector de mejor performance entre las diez actividades relevadas por el EMAE, por delante de la intermediación financiera (+21,5%) y el agro (+19%).
Energía, la punta de lanza exportadora
El estudio de IERAL destaca que las exportaciones se transformaron en el principal driver de crecimiento del PIB argentino, con una participación del 24,4% del producto, la más alta en 20 años —un nivel que no se registraba desde 2004/2005—.
En ese marco, las exportaciones de combustibles y energía encabezan el crecimiento por rubro, con un salto interanual de 43% en los primeros seis meses de 2026, muy por encima del resto de los sectores: las Manufacturas de Origen Industrial avanzaron 28%, los productos primarios 24% y las Manufacturas de Origen Agropecuario 15%.
El total exportado por Argentina alcanzó los US$ 49.454 millones en el primer semestre del año, un incremento de más del 24% frente a igual período de 2025. El reporte subraya que la mejora es generalizada: 9 de cada 10 rubros exportadores crecieron en el período, y los que retrocedieron representan apenas el 2% de las ventas externas totales.
Un contraste con la industria manufacturera
El buen momento de minería y energía (apalancado en Vaca Muerta) contrasta con el resto del entramado productivo. La industria manufacturera acumula una caída de 5,7% desde noviembre de 2023, y dentro de ella sobresale la debilidad de rubros como textiles (-37,3%) y maquinaria y equipo (-20,1%).
Solo 6 de las 16 ramas industriales principales están en terreno positivo respecto de ese mes base, entre ellas la refinación de petróleo y derivados, con una mejora de 10,7%, uno de los pocos segmentos industriales vinculados a la energía que logra sostener una recuperación.
El informe de la Fundación Mediterránea plantea que la combinación de un contexto productivo débil y una competitividad cambiaria adversa —a diferencia de lo ocurrido en 2004/2005, cuando también las exportaciones ganaron peso relativo— refuerza la relevancia del actual impulso exportador, en el que minería y energía aparecen como los sectores más dinámicos. El desafío, señala el reporte, es que ese impulso logre derramarse hacia el resto del entramado productivo y se traduzca en un crecimiento más amplio de la economía.