"El gas exportado desde el proyecto podría representar el 15% de la demanda total de gas de Brasil en el momento de su puesta en marcha", dijo Equinor en un comunicado.
"Su desarrollo también contribuirá a la seguridad energética y al desarrollo económico, permitiendo muchas nuevas oportunidades de empleo a nivel local", añadió.
El gas del yacimiento se inyectará directamente en la red nacional a través de un gasoducto de 200 kilómetros que desembarcará en la ciudad de Macaé, en el estado de Río de Janeiro.
Los líquidos de petróleo se descargarán en buques cisterna.
Equinor tiene una participación del 35% en el proyecto, mientras que Repsol Sinopec posee el 35% y Petrobras el 30% restante.