Según la distribuidora Edesur, fueron “problemas de generación ajenos a la compañía”, que derivaron en “cortes preventivos”, que con el correr de las horas se fueron recomponiendo.
Se disparó el consumo de gas
Por el lado del gas, la demanda prioritaria que abarca al sector residencial llegó a unos 94 MMm3/d, es decir, un 50% más que el promedio registrado en junio del año pasado.
Frente a este consumo altísimo, el sistema también tuvo que apelar a cortes de usuarios interrumpibles como industrias y estaciones de GNC sin contratos firmes, que pagan un precio menor a riesgo de sufrir cortes en situaciones de estrés.
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El 85% del gas que abastece Hidenesa en la cordillera proviene de Bahía Blanca.
Menos inyección de gas desde Vaca Muerta
El problema se vio motivado por fallas en varios yacimientos de Vaca Muerta que, por el frío extremo y el congelamiento de algunas de sus instalaciones, recibieron disparos de alarmas que obligaron a hacer paradas técnicas por motivos de seguridad. Algunos de los campos que tuvieron problemas fueron La Calera y Aguada Pichana Este, entre otros.
En promedio, se inyectaron unos 20 MMm3 menos de lo estimado, lo que equivale prácticamente a toda la producción de Fortín de Piedra, el mayor yacimiento de shale gas del país.
El pronóstico marca que el desafío no terminó y, especialmente este martes, la jornada luce sumamente crítica. En electricidad, los modelos de Cammesa auguran un nuevo récord para las 21hs con 27.830 MW.
El Enargas, por su parte, proyecta una demanda que se mantiene cerca de los 94 MMm3/d para el segmento prioritario y de 177 MMm3/d para el total del sistema. Para cubrir esto, se espera el ingreso de un nuevo buque de GNL para que la terminal de Escobar opere con un pico de capacidad de 20 MMm3/d y compras de Bolivia por 2,9 MMm3/d.