El resultado refleja el cambio estructural que atraviesa el sector, con el crecimiento de la producción de Vaca Muerta y una mayor disponibilidad de petróleo para los mercados externos.
El impacto en el petróleo
El petróleo fue el gran protagonista de este cambio. En los primeros nueve meses del año, las exportaciones argentinas de crudo crecieron en US$ 2.864 millones frente al mismo período de 2025.
El incremento respondió tanto a mayores volúmenes exportados como a la mejora de los precios internacionales. Según Economía & Energía, el precio promedio de exportación aumentó un 20%, equivalente a unos US$ 14 por barril. En la composición de ese crecimiento, las cantidades explicaron el 56% de la mejora del valor exportado, mientras que los precios internacionales representaron el 44% restante.
La producción de petróleo de Vaca Muerta sigue creciendo.
El efecto también se reflejó en las cuentas de las compañías. Durante los primeros ocho meses del año, el flujo de caja de las petroleras argentinas aumentó en más de US$ 5.000 millones interanuales. De acuerdo con la consultora, el ingreso bruto adicional percibido por las empresas hidrocarburíferas representa más del 35% del flujo de inversiones previsto para este año.
Se trata de una mejora que puede tener consecuencias más allá del resultado financiero de 2026. Con mayores recursos disponibles, las compañías ganan capacidad para financiar nuevos desarrollos, sostener sus programas de perforación y acelerar inversiones en infraestructura y producción.
En ese sentido, Economía & Energía considera que el nuevo escenario de precios podría conducir a un incremento sensible de los niveles de producción a lo largo del próximo año, siempre que se sostengan las condiciones que permiten transformar esos mayores ingresos en inversión efectiva.
Exportaciones de gas
La mejora de las cuentas externas no se limitó al petróleo. Otros productos también contribuyeron al resultado, aunque con una incidencia menor. Las exportaciones de gas licuado de petróleo (GLP) alcanzaron los US$ 394 millones entre enero y septiembre, un incremento del 32% interanual, equivalente a US$ 97 millones adicionales.
Las naftas también mostraron una evolución favorable. El superávit comercial de este segmento alcanzó los US$ 643 millones en los primeros nueve meses de 2026, frente a apenas US$ 39 millones en igual período del año anterior.
La mejora respondió principalmente al aumento del saldo físico, que se expandió un 198%, acompañado por mejores términos de intercambio. Mientras el precio de exportación de las naftas aumentó un 49%, el precio de importación lo hizo un 14%. El panorama fue diferente para el gas natural, el único rubro que restó al resultado comercial, con un impacto negativo de US$ 436 millones.
En el mercado de combustibles, en tanto, el traslado del shock internacional fue parcial. Desde abril, los acuerdos informales entre las refinadoras y los productores permitieron amortiguar los incrementos de precios en los surtidores.
En mayo, los precios de los combustibles alcanzaron su mayor valor medido en dólares. Desde entonces, registraron una disminución de aproximadamente el 4%.
Sin embargo, el margen para sostener esa dinámica dependerá de lo que ocurra con el petróleo y los derivados en los mercados internacionales. Según Economía & Energía, si los precios se mantienen elevados, seguramente serán necesarios nuevos incrementos en los surtidores del mercado local.