Los números oficiales muestran la magnitud del desafío: en 2024, apenas 35 horas concentraron el 10% de la demanda total, lo que equivale a unos 3.000 MW adicionales. Esos picos, que representan solo el 0,4% del calendario anual, son los que ponen en jaque a las redes de distribución y derivan en apagones masivos como los del verano anterior.
Licitaron las baterías
Para mitigar esos riesgos, el Gobierno también impulsó la licitación de AlmaGBA, que adjudicó 667 MW de potencia de almacenamiento para el AMBA, superando en un 30% la meta inicial. La apuesta por las baterías busca tener un “colchón” de energía disponible en los momentos críticos.
El nuevo programa convoca a grandes usuarios de más de 300 kW a sumarse de manera voluntaria con un compromiso concreto: reducir su consumo de potencia hasta cinco horas por día, durante un máximo de 14 jornadas al año. A cambio, recibirán una remuneración fija y variable, lo que convierte al esquema en un incentivo económico antes que en una obligación regulatoria.
En el Gobierno destacan que se trata de la primera etapa de una estrategia de largo plazo para dotar al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) de mayor previsibilidad y estabilidad. La propuesta incluye más automatización, mejor asignación de inversiones y una cobertura que se proyecta a nivel nacional.
De esta manera, la gestión de la demanda deja de ser una medida de emergencia para transformarse en una política de modernización energética. El desafío será que las empresas se sumen y que la red logre sostener, sin sobresaltos, el consumo récord que trae cada verano.